Rafael Torres
¿Europa se rinde?
Ahí cerca, a 150 kilómetros, Portugal está apostando con seriedad, plazos y presupuestos por convertir Leixoes, en Oporto, en uno de los grandes puertos peninsulares, incluso europeos. Leixoes llegó a mover hasta 20 millones de toneladas y ha bajado algo por el cierre de la refinería, que aportaba buena parte del tráfico total, como pasa en A Coruña. Un revés que el Gobierno luso ha decidido aprovechar para darle un impulso decisivo con una inversión de mil millones entre pública y privada para ganar metros al mar, terrenos anexos y conseguir una plataforma capaz de todo. En los últimos años, mueve en torno a 14,5 millones de toneladas, con cerca de medio millón de contenedores. La previsión es conseguir un millón con las nuevas instalaciones. Y ojo, porque la Autoridad Portuaria de Leixoes va a buscar nuevos clientes en Portugal, en Castilla y León y también en Galicia, donde ya cuenta con miles, especialmente en el sector pesquero por la huida en el pasado de los exhaustivos controles aduaneros de Guixar. Es asunto ya se ha resuelto, pero las empresas se han quedado en Oporto.
Leixoes va a crecer y mucho, sin problemas ni oposición. El Puerto de Vigo ya solo puede hacerlo en tierra, en la Plisan, con la conexión ferroviaria desde Guixar que comenzará a funcionar en meses. Ahí se verá si puede ser el puerto seco de Vigo. Los muelles sí están al día gracias a operaciones que costaron tanto como la ampliación de Areal, paralizada durante años, y la construcción de la plataforma de Bouzas, otra historia de litigios y denuncias, sin la que ahora Vigo estaría perdido y probablemente sin Stellantis.
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