Fermín Bocos
'Derogar el sanchismo'
Hace algún tiempo, costaría entender que ni el presidente del Gobierno ni el ministro del Interior se hubieran ausentado voluntariamente de asistir a las exequias por dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio. En los tiempos del plomo, los ministros del Interior cargaban con la terrible responsabilidad de presidir los funerales por los miembros de las fuerzas de Orden Público y el Ejército asesinados por ETA o el GRAPO, y les venía metido en la cartera de su ministerio el precepto inviolable de su acto de presencia en muchos casos humillante además de trágico en tan terribles ceremonias. Pero las cosas han cambiado mucho, y veintitantos años después de los últimos atentados mortales, los miembros de la Guardia Civil siguen cayendo en el cumplimiento de su obligación y en el desempeño de una actividad que el ministro del Interior sigue obcecado en no considerar “de riesgo”. Las madres, las esposas, las hermanas, las sobrinas y las tías de guardia civiles saben por propia experiencia que eso no es así, sobre todo aquellos parientes, amigos y compañeros de los destinados en el Estrecho. Hoy, la amenaza ya no viene de sanguinarios asesinos etarras –a los cuales está poniendo escalonadamente en la calle el Gobierno vasco que ya tiene potestad sobre su destino- sino de bandas de narcotraficantes que cuentan con muchos más medios, dinero y personal para imponerse a los que tienen la obligación de perseguirlos.
Casi simultáneamente se han producido estos últimos años situaciones trágicas que ponen de manifiesto el escaso interés de la Administración para equiparar los medios de la Guardia Civil para desactivar el tráfico de droga entre España y el norte de África, situaciones que cuestan vidas. Pero la injustificable ausencia del ministro del Interior y del presidente en los entierros de los dos últimos guardias civiles muertos persiguiendo narcotraficantes supera todo lo visto y retrata la vileza de sus comportamientos. A lo mejor es que la Guardia Civil se ha convertido en un enemigo en vez de un aliado. La UCO es la que ha destapado toda esta trastienda de delito y desvergüenza que acosa al Gobierno. Y lo que falta por destapar. UCO es Guardia Civil y a lo mejor…
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