El incómodo vecino del sur

Publicado: 07 ago 2026 - 02:10
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Una avalancha de 70.000 personas entrando en una ciudad al unísono no se explica ni con un exabrupto ni con una frase maestra ni con una figura económico-literaria. Lo sucedido en Ceuta y, en menor medida en Melilla, con presuntos inmigrantes cruzando las fronteras a nado y por tierra no es producto ni de la improvisación ni de un efecto llamada. Es, sin duda, una operación calculada y planificada a imagen y semejanza del histórico seis de noviembre de 1975 cuando bajo los eslóganes de ‘Marcha verde’ y ‘Viva el gran Marruecos’ alrededor de 350.000 personas invadieron una franja del Sahara Español. Hoy sabemos, por los documentos desclasificados de la CIA, que miembros del Gobierno de Franco (Arias Navarro, Antonio Carro y Solís Ruiz) a espaldas del Ministro de Exteriores (Cortina Mauri) ya habían pactado en secreto la entrega de la provincia al reino de Marruecos, firmando una descolonización vergonzosa para la Historia con la anuencia y el apoyo de EE.UU. ¿Pretendía esta operación de ahora la cesión de las dos ciudades autónomas con el beneplácito de la extrema derecha europea encabezada por Georgia Meloni y el respaldo de Trump? Semejante sospecha es muy aventurada pero en mi cabeza anda dando vueltas junto a los despropósitos ignorantes y oportunistas de Feijóo y Abascal acudiendo a fotografiarse en Ceuta una vez pasada la tormenta.

Tampoco se entiende la templanza de Pedro Sánchez y Marlasca para con el Gobierno marroquí y su rey. ¿Por qué semejante diplomacia de guante blanco desviando todas las culpas a las mafias? No es fácil calibrar los intereses económicos de esos traficantes en un movimiento de masas, lo suyo son las pateras y las operaciones individuales financiadas con las cuotas de las víctimas. Es evidente que tras la organización de la marcha fronteriza ha debido de existir una poderosa mano política o empresarial cercana o contraria al poder establecido en el norte de África. ¿Objetivo? Sabemos que el 23 de septiembre están convocadas elecciones legislativas donde, manteniendo el teatro de falsa monarquía parlamentaria, se enfrentan dos grandes partidos: el RNI gobernante y el PAM al que le corresponde el poder por la alternancia establecida. Esta ‘marcha’ contra las ciudades españolas podría ser el primer paso de la precampaña, pero no solo como una afirmación de soberanía sino como un varapalo contra el partido del millonario Aziz Ajannuch. ¿De dónde esta sospecha?

Resultó curioso ver cómo mientras Mohamed VI leía un discurso público para celebrar sus 27 años al frente de la monarquía con frases de elogio para el progreso, la seguridad y estabilidad del país, una gran masa de jóvenes y niños trataban de escapar de la pobreza, miseria y falta de libertad. ¿Una acción simbólica y de imagen contra el RNI o contra el régimen en su totalidad? ¿Un aviso a Fouad Ali El, consejero del rey y líder del PAM? De no ser porque Marruecos es un vecino incómodo, todos sus problemas domésticos deberían importarnos un bledo. Sin embargo nos atañen porque sitúa a la diplomacia española contra la espada de la extrema derecha (deseosa de conflictos que perjudiquen a Sánchez) y la pared de los derechos internacionales. Por tanto, me permito decir que el suceso ha sido una maniobra política interna, indigna, irrespetuosa con las vidas humanas y una muestra más de la descomposición del orden internacional establecido, del que el imprevisible presidente de EE.UU., aliado fiel de Marruecos, es la bandera y guía principal. Por tanto, el único responsable del suceso es el Gobierno de Marruecos al que España debería pedir responsabilidades sin tapujos.

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