Fernando Ramos
El incierto futuro de Ceuta y las mentiras del Gobierno
Entre los testimonios que estos días pueblan los programas en los que seaborda la crisis de Ceuta ha habido uno especialmente revelador. Se trata de un inmigrante marroquí que entró ilegalmente de nuevo en la ciudad. Confiesa que había vivido años en Barcelona y que fuera expulsado de España por su pasado delictivo en el barrio de El Raval. Dice que ahora es otra persona y que pide una oportunidad. Es una muestra más de la realidad. Pero el ministro Albares ha dicho de forma contundente que ninguno de los inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta se va a trasladar a la península ni que tampoco se quedará allí. De momento, la inmensa mayoría se queda. ¿No se ha mostrado Marruecos dispuesto a recibir a sus nacionales de vuelta, especialmente a los menores? No dice Bruselas que hay que retornar a su origen a estas personas. La realidad es, como temen los ceutíes que en su ciudad se va a formar un asentamiento permanente de 5.000 personas, mientras que el Gobierno decide finalmente qué hacer. Y los ministros y ministras visitantes mienten frente a la realidad cotidiana que padece el vecindario. Y mienten como lo hacen las ministras en cuestiones tan graves como la situación sanitaria las violaciones. Lo que dijo la ministra de igualdad Ana Redondo es una iniquidad.
El 30 abril de 2024, el diario controlado por el régimen marroquí, Assahifa, señalaba que “La continuidad de Sánchez al frente del Gobierno español se considera una buena noticia para Marruecos debido a la serie de pasos positivos que ha dado en los últimos años para mejorar sus relaciones con Rabat”. La población marroquí en España es de 1.1 millones. Y ha experimentado un incremento del 136% en tan sólo una década. En abril de 2023, Enaam Mayara, presidente de la Cámara de Consejeros marroquí, hizo un llamamiento para que todo magrebí afincado aquí coadyuvara a defender los intereses de Mohamed VI “formando un lobby para ello”. Un total de 3.841 ciudadanos de Marruecos están en prisión en España, lo que representa el 27% de los 13.944 internos que forman parte de la población reclusa extranjera en las cárceles que gestiona Instituciones Penitenciarias. Los datos recientes cifran en 15.045 menas y jóvenes tutelados en España, de los cuales 10.123 son marroquíes (el 68%). Cabe recordar que “favorecer el retorno asistido de los menores al seno de sus familias o a la institución de tutela del país de origen, así como su reinserción”, señala el artículo 2.3 del “Acuerdo entre el Reino de España y el Reino de Marruecos sobre la cooperación en el ámbito de la prevención de la emigración ilegal de menores no acompañados, su protección y su retorno concertado”, firmado el 6 de marzo de 2007 por el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey de Marruecos, Mohamed VI en Rabat. No consta que efectivamente se haya cumplido nunca.
Pero volviendo a la realidad cotidiana y la reivindicación del reino de Mohamed VI de recuperar las plazas españolas, es evidente que estamos ante una estrategia de desgaste a largo plazo. En la medida que Ceuta se vaya despoblando, por hartazgo de sus habitantes y no renovación de su vecindario, puede llegar el día en que ya apenas queden ceutíes, con lo que la entrega de la plaza sea posible con menos costo emociona. Y a ello va
Desde hace años se permitido una penetración cultural y religiosa sin precedentes: la islamización y marroquinización en España a través del sistema educativo. El Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM), financiado por el Reino de Marruecos y autorizado por el Ministerio de Educación español, se llegó a impartir en doce comunidades autónomas: Cataluña, Andalucía, Madrid, País Vasco, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura, Murcia, Galicia, La Rioja, Aragón y Baleares. Cuatro de ellas, ahora, con gobiernos del PP lo han suprimido. Los menores marroquíes eran u son educados con la referencia de que su patria es Marruecos y que deben seguir sintiéndose como tales, aunque vivan en España. Esa es la realidad. Los profesores son marroquíes, sin el menor control del Ministerio de Educación Español.
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