La importancia de llamarse Gómez

Publicado: 18 jul 2026 - 01:25
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Algunos apellidos españoles hacen referencia a condiciones personales. Son los casos, por ejemplo, de Julio Feo, Gabriel Rufián o Artemio Precioso, personajes dispares en funciones y épocas sin que cada uno de ellos tenga forzosamente que hacer gala de esa condición que se adivina tras su nombre. Sí parece muy aceptable suponer sin embargo, que alguno de los antepasados del diputado catalán fue un malandrín aunque para ello haya que bucear en las profundidades de su árbol genealógico, es muy posible que el aguerrido jefe de un temido batallón republicano que recobró Cartagena durante los últimos días de la Guerra Civil tuviera en sus ancestros a un sujeto muy rico o muy guapo, todo lo contrario de lo que se podría sospecharse del muy popular asesor de Felipe González, una de cuyas raíces probablemente sería un tipo espantoso.

Lo que sí es cierto es que cuando alguien ha escalado los puestos más altos del escalafón de mando y socialmente está en una situación de privilegio, debe mostrarse a sus administrados como una persona de comportamiento irreprochable que sirva de espejo y ejemplo a todos los demás, ciudadanos de a pie, modestos y trabajadores que salen todos los días de su casa a ganarse las lentejas y algunas veces vuelven sin haber podido ganárselas.

Los apellidos no se escogen y los ancestros tampoco, pero el cargo debe vestirse y debe hacerse con ejemplaridad. La autoridad judicial ha decretado que la esposa del presidente sea juzgada mediante la fórmula de tribunal popular y cabe dentro de lo posible que sus actividades no sean objeto de sanción por decisión de este tribunal. Mi incompetencia en materia judicial corre pareja con mi proverbial irresponsabilidad a la hora de opinar. Por tanto, me cuesta mucho recatarme de ofrecerla y por eso digo que el sistema de jurado popular tan usado en la jurisprudencia anglosajona no acaba a mí de convencerme y no me gustaría nada enfrentarme a él si me toca. Pero con independencia de gustos y opiniones personales, lo que sí es cierto es que Begoña no merece estar donde está ni se ha ganado la autoridad y el respeto que necesita una primera dama. Sea cual sea el veredicto. Y por cierto, se apellida Gómez que no tiene significado.

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