José Teo Andrés
El tirano y el emperador
Las afirmaciones de Illa, president de la Generalitt, en el sentido de que Cataluiña está perfectamente preparada para armonizar y acoger su orden constitucional y legal particularidades culturales y “jurídicas” del Islam, se entiende que en ámbito civil, o sea, la “Sharía” han causado profunda perplejidad por su alcance y significado, si lo hemos entendido bien. Ya es visible en no pocas localidades de Cataluña que la presencia de las comunidades marroquí y paquistaní ocupan de modo progresivo el espacio público de forma notable, y en la propia capital, algunas comunidades islámicas se manifiestan en masa con ritos que, en origen, exigían hacerse sangre, si bien ahora se limitan a golpearse el cuerpo de forma violenta, en tanto dan gritos y alaridos continuados.
Hay dos libros que a Illa le convendría leer. Uno es el famoso volumen que Bernard Lexis dedicó a “El Lenguaje político del Islam” y el otro el que publicó el Centro de Estudi sull Ecumnenismo”, de Giorgio Paolucci y Camille Eid, titulado “Cien Preguntas sobre el Islam” al profesor de “Historia de la cultura árabe”, el egicpiio Shamir Khalil Samir, reconocido experto sobre la materia. Lewis recuerda que todo buen musulmán tiene el deber de extender la doctrina, incluso con las armas, porque el mensaje de Alá debe ser atendido por toda la Humanidad, que es la base del “Jihad” y que hasta que esa extensión sea total, el mundo estará dividido entre “Dar-al-Islam”, o sea, el territorio del Islam y el “territorio de la guerra”, o sea, el resto del mundo “Dar-al-harb”. Insiste en ello amir Khalil en que hacer la “Jihad” es una obligación personal y colectiva para todos los musulmanes varones. Dice este profesor árabe que muchos musulmanes perciben la modernidad como algo meramente fundacional para su uso, pero sin perder sus tradiciones esenciales.
Y en cuanto a la “Sharía”, la ley que regula todos los órdenes de la cida de un musulmán, señala Shamir Kallil, se fundamenta en tres desigualdades, entre hombres y mujeres, y entre musulmanes y no musulmanes. Los musulmanes son superiores desde el punto de vista ontológico y jurídico. Y eso va más allá de la vida. Por eso, un musulmán nunca puede ser enterrado al lado de otro que no lo sea. De ahí que no les atañe la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino que hasta en 1995, en la Conferencia Islámica, 45 países proclamaron la “Declaración Universal de los «Derechos Humanos del Islam». Y mientras Arabia Saudí siembra Europa de Mezquitas, este país prohíbe todo culto a las religiones que no sean islámicas, tanto de modo público como privado, incluso cosas tan normalidad como enviar una felicitación por Navidad. Dice Samir Khalil: “La participación en reuniones clandestinas de oración. Así como la posesión de material no islámico (Biblicas, rosarios, cruces, imágenes sagradas) traen consigo el arresto y la expulsión e incluso la pena capital”.
En Occidente aparecen cada día nuevas mezquitas se ha reafirma en todos los ámbitos, especialmente en la forma de vestir y las oraciones colectivas en los espacios públicos y la difusión de sus oraciones por altavoces, como acto de reafirmación. En el citado libro en el que Samir Khalill la realidad que se pretende ignorar, se recuerda que, en el Sínodo de Europa, celebrado en Roma en 1999, el arzobispo de Esmirna (Turquia), monseñor Giuseppe Bernardinic con ocasión de unos diálogos oficiales entre musulmanes y cristianos, denunció que un relevante personaje del Islam manifestó con seguridad: “Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos, gracias a vuestras leyes democráticas, os dominaremos”.
Samir Kalil dice que ante los riesgos de esa invasión religiosa y cultural, se debe encontrar un punto de equilibrio porque Europa no puede abdicar de sus principios de democracia, de pluralismo y de libertad que caracteriza sus sistemas jurídicos y legislativos. ¿Entonces, habrá que aceptar que haya tribunales islámicos como de hecho ya funcionan en Francia y el Reino Unido y aplicar la “Sharía” en determinados aspectos de la legislación civil occidental? Ese camino y la no integración en los valores de la cultura europea llevará a otro simplemente con el tiempo, en la medida que la masa crítica supere a la de la sociedad occidental de origen, como se cansó de explicar el sociólogo Giovanni Sartori. La “Sharía” no puede considerarse ley aplicable en un Estado occidental. A través de una vía personal, el derecho fundamental de libertad religiosa permite, según la concepción occidental, el libre ejercicio de la religión. Pero su eficacia jurídica es limitada, y no alcanza a conceder a los creyentes de ninguna confesión la modificación de los preceptos del Derecho ordinario español, por el hecho de que contravengan los preceptos de la ley islámica, por ejemplos, sobre matrimonios o la condición de la mujer y otros.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último