El IEV cumple 35 años
Hace unos días, el Instituto de Estudios Vigueses (IEV) cumplía sus primeros 35 años de existencia, aunque no será hasta el día 30 de este mes, el próximo martes, cuando lo celebrarán como deben. Hacen bien. El IEV está ahora plenamente asentado en Vigo como una sociedad cuyas opiniones cuentan. Pero no siempre fue así. En sus inicios, celebraban sus reuniones en bares y cafeterías porque no tenían ni un local fijo. Más tarde lograron que el Concello les prestara un despacho en el antiguo Asefal y poco a poco se han asentado hasta constituir una asociación respetada, con calidad y buenos argumentos. No solo en cuestiones de Historia, donde han destacado sus miembros sacando del baúl cuestiones desconocidas o que habían quedado olvidadas, sino también en la toponimia, por ejemplo, recuperando nombres perdidos y buscando el origen de otros, como O Berbés, que está todavía por aclarar: es posible que venga del puerto de Burbida, que así llamaron los romanos a la ciudad, además de Vicus o quizá Vico, que es otra de las dudas que el IEV tiene que conseguir aclarar. Y un largo etcétera. En este Vigo tan joven y tan viejo, como dice Rammstein sobre Alemania, hace falta que un grupo de vigueses expliquen algo tan elemental como saber quiénes somos y de dónde venimos. De momento, apenas se sabe algo seguro sobre el origen de esta ciudad y hay más dudas que certezas a medida que van encontrándose restos bajo las calles y los edificios. Trabajo para los próximos 35 años del Instituto de Estudios Vigueses.
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