Fermín Bocos
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No es que Javier Fortes haga un papel distinto del que han protagonizado, con escasas excepciones, en el mismo espacio de la televisión pública, protagonizando el llamado periodismo de cámara al servicio del Gobierno de turno todos sus predecesores. Pero en este caso, lo lleva demasiado lejos y al extremo por dos motivos: la frecuente ausencia de preparación documentada de los temas que aborda y una repetida parcialidad, inadmisible en un medio público. Esta vez, en sintonía con la visión revisionista de la historia desde una pretendida postura de progreso, hace suyos todos los tópicos manidos contra la bien documentada por historiadores españoles e hispanoamericanos, algunos ni siquiera con antepasados de nuestro país, como el argentino Marcelo Gullo, de origen italiano, autor del libro “Nada por qué pedir perdón”.
En ese sentido, ha tenido amplio eco, tanto en España como en México el rifirrafe en que acabaron los 22 minutos de su entrevista al escritor e historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, hasta el punto de que en algunos medios el periodista gallego ha sido calificado de hispanófobo. Fortes llevaba preparado un cuestionario con todos los tópicos de la leyenda negra, que tanto divulgaron holandeses e ingleses, y quiso dar cobertura a la inesperada salida del ministro Albares anticipando disculpas por la conquista, como pretendía el expresidente López Obrador, descendiente de emigrantes santanderinos, y ahora la actual presidenta, que tampoco pertenece a la comunidad mexica, sino a la lituana-búlgara, la señora Claudia Sheimbaum.
Ahora, desde la televisión pública, un presentador se sitúa con sus preguntas en línea con otros personajes parecidos de otras naciones hispanoamericanas, en una campaña de crítica a propia historia con falta de perspectiva y rigor histórico. Pero lo que menos se podía esperar era que el propio ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, se metiera en camisas de once varas, adelantando una visión crítica de una parte de nuestra historia, a modo de contrición. al gusto de la señora presidenta que ya se ha sentido complacida. Y como había echar una mano también al Gobierno, ahí estaba la tribuna pública.
Llama la atención que Fortes no se hubiera documentado adecuadamente sobre la personalidad, historia, publicaciones y postura conocida de Zunzunegui sobre los tópicos de la conquista de México y otros autores que han tratado con solvencia este asunto, Es curioso ver en las redes la evolución de la cara de Fortes en la medida que Zunzunegui iba desmontando sus tópicos manidos, cuando le dijo: “Yo lo he sostenido todo este tiempo y lo digo en este libro: no hay nada de lo que pedir disculpas. Está bien que no hay que no olvidar la historia, pero también hay que conocerla. Lo que demuestran en ambos lados es un desconocimiento profundo de la historia, sobre todo aquello que llamamos la Conquista de México, que no existió nunca. La Conquista es la mentira fundacional de nuestro país”.
Pese a no contar ni con recursos dialécticos ni apoyos documentales, Fortes insistió en criticar el papel de España en el momento histórico a discutir, diciendo que Cortes no fuera en plan ONG, en tanto el historiador mexicano respondía tranquila y educadamente a la pobre argumentación del periodista que seguía enjaretando un tópico tras otro, a lo que Zunzunegui replicó: “Hernán Cortés, desde que toca tierras primero en Yucatán y después en el puerto de Veracruz y después todo su camino tierra adentro, si algo va haciendo es lanzando propuestas de paz y firmando acuerdos de paz con cada uno de los pueblos que se encuentra. Si algo evitó Hernán Cortes todo lo que pudo fue evitar enfrentamientos con esos pueblos”
Pero Fortes no se arredró y prosiguió con la misma salmodia y tópicos; pero Zunzunegui, siempre de modo didáctico y educado lo puso en su sitio: “Cuando los españoles llegan a lo que hoy es México, no había minas. No conocen la metalurgia. Fueron ellos quienes descubrieron las vetas y desarrollaron la minería, la agricultura a gran escala, los acueductos y las ciudades virreinales. En resumen, los historiadores solventes, tanto mexicanos como españoles, han resumido de manera positiva el legado español, de ahí que fuera tan incomprensible la forma en que Fortes abordó la entrevista, lo que provocó la respuesta adecuada del historiador mexicano.
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