Historia de un desembarco

Opinión.
Opinión. | Atlántico

Desembarca en Ferrol el primer portacoches de la compañía china SAIC, que fabrica los famosos coches MG, otrora símbolo británico como el té o el sombrero de hongo. Todo es historia y la empresa oriental realizará su primer operativo en Ferrol para constatar la capacidad logística del puerto exterior, donde se asentará la fábrica de automóviles eléctricos en Europa. Cualquier gallego se tiene que alegrar por Ferrol, la ciudad que más ha sufrido las crisis industriales, lo que la ha llevado a una decadencia espectacular, la mayor de España en cifras relativas en cuanto a pérdida de población, que es un índice confiable y objetivo. Si no pudo ser en Vigo, Ferrol era la mejor opción. ¿Pudo estar en Vigo? Sí y no. La empresa china reclamó un espacio al lado del mar, que Ferrol puso a disposición en su poco utilizado puerto exterior, donde cuenta con miles de metros vacíos. Vigo solo podía ofertar su puerto seco, pero está demasiado lejos del mar para las exigencias de SAIC, que necesita operativa rápida, como la que tiene Stellantis, con una conexión rápida entre su fábrica y la terminal marítima de Bouzas, la primero o segunda más importante de España en cuanto a exportación e importación de automóviles.

La conclusión es que Vigo carece de espacio. Y ese es un problema que ya se conocía y que no tiene solución. El puerto no tiene superficie disponible cerca del mar, y de hecho, hace esfuerzos por conseguir algunos metros más para ampliar el tráfico de contenedores, el más importante por su volumen al lado de los coches. Y lamentablemente, no se puede pensar en un relleno, como el que se hizo en Bouzas y que salvó a la industria viguesa y con ello a toda la ciudad. Hoy sería no solo imposible, sino impensable. La alternativa podría ser desarrollar un parque empresarial en las inmediaciones del litoral, pero de los tres propuestos, uno ha sido anulado y descartado del Plan General, en Matamá, y los otros dos, las ampliaciones del PTL y Balaídos, llevan décadas avanzando a paso de tortuga administrativa. Así Vigo dejó pasar una oportunidad única para dar un saldo adelante definitivo. Solo me alegro por Ferrol.

Era algo que podía pasar, y pasó. Como también algún verano seco acabará con restricciones, por el tamaño de los embalses, insuficientes ante la mayor demanda y las mejores precipitaciones, y como algún día el Gobierno de la Xunta lo decidirán gallegos que nunca han estado en Galicia: ya estuvo a punto en dos ocasiones.

Contenido patrocinado

stats