Los Hermanos Marx recuperados

Publicado: 31 jul 2025 - 04:00

La caricatura en la que se ha convertido la política nacional especialmente en esta última legislatura, escribe hasta la fecha como último episodio de una larga cadena de despropósitos, la seguridad ratificada por los jueces del Tribunal Supremo del paso del fiscal general, Álvaro García Ortiz, por el banquillo de los acusados. García Ortiz deberá responder a un delito de revelación de secretos y será el primero de su cargo en la historia de España obligado a pasar por semejante y delirante trance.

Pero si el propio hecho que se propone con el procesamiento del jefe de la Fiscalía ya es de por sí un hecho tan memorable como disparatado, la respuesta del Gobierno ante una situación de esta naturaleza no es menos trastornada. Excepto Margarita Robles, titular de defensa y jueza de pedigrí notable antes de aceptar una cartera en el Gobierno de España, el resto de integrantes del Consejo se ha manifestado cerrando filas en torno al fiscal procesado con el mismo entusiasmo e idéntica respuesta a la que ha producido más tarde la investigación de la UCO y de que esas evidencias condujeran al secretario de Organización socialista, Santos Cerdán, a la cárcel. Entonces, la totalidad del grupo duro que rodea a Sánchez puso la mano en el fuego por el diputado navarro especialmente la vicepresidenta María Jesús Montero que, comportándose con la vehemencia que la caracteriza, se instaló en una posición de defensa cerrada de la que hubo de abjurar forzada por las circunstancias. Ahora se ha unificado la respuesta del ejecutivo expresando su confianza en el comportamiento impecable del fiscal acusado y su deseo que respaldarlo de forma incondicional, al tiempo que critica duramente el proceder de algunos jueces entre ellos y por supuesto, el que ha llevado adelante a pesar de los avatares en contra, el proceso que ha acabado con García Ortiz en el banquillo de los acusados. Del espíritu crítico contra el conjunto de la legislatura participan personalidades tan destacadas como García Marlaska que es a su vez juez, y Félix Bolaños que es el ministro del ramo.

El fiscal no parece dispuesto a dimitir y el Gobierno que lo ha nombrado no está por la labor de obligarle a hacerlo. La escena es tan loca como el fotograma de una película de los Hermanos Marx.

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