Fermín Bocos
No hay tregua papal
Nos acercamos al final de una semana que ha sido intensa y en la que han descollado personajes de edades avanzadas como si una promoción de habitantes del mundo que se está despidiendo, sintiera la necesidad de demostrar que hay valía, fortaleza y cerebro en gente que ha dejado algo para la última hora y que está dispuesto a depositarlo en prenda y mostrar su fuerza, su disposición, su pensamiento y su destreza antes de irse. Ha sido por tanto la semana del agustino Robert Prevost de 70 años, ascendido a la silla de San Pedro con el nombre de León XIV, que ha hablado al mundo desde España con voz firme y profundo pensamiento, recordando la fuerza de la solidaridad y rechazando la hipocresía de quien se arrodilla por un lado y desprecia el ruego del hermano por el otro. Ha sido la semana de Florentino Pérez, ingeniero de 79 años que ha ocupado un primer plano de la actualidad renovando en las urnas la presidencia del Real Madrid con un resultado más ajustado del que él mismo suponía. Un resultado que aconseja a uno de los hombres más poderosos del continente que nada dura para siempre y que de cuerdos es reflexionar y detectar dónde han anidado los errores que, durante estos últimos meses, han sido abundantes, pero no lo suficientemente enérgicos como para borrar un pasado de esplendor y constante triunfo que merece un profundo respeto y un recuerdo teñido de agradecimiento no solo para los que nos gusta el merengue. Y ha sido la semana de Paul McCartney, 84 años, músico autodidacta, culto y vivido que, a la vejez ha mirado dentro de su alma y ha comprendido lo hermoso de la reconciliación con uno mismo. Ha escrito e interpretado un disco grande, hermoso en su melancolía, perfecto de realización, sincero, sensible y tierno. Una obra de senectud honda y sabia que ennoblece no solo a su condición de viejo intelectual que ha subido hasta la cima y ahora recrea a la bajada serenamente todo lo subido, sino a la música en general y a los viejos en particular. Yo estoy en esa pandilla y me siento muy halagado al comprobar que a los que ya estamos en la prolongación del partido todavía nos quedan cosas por hacer. Y que además, con un poco de esfuerzo, incluso podemos llegar a tiempo para hacerlas y dejar todo resuelto.
Contenido patrocinado
También te puede interesar