Alzad la mirada

Publicado: 11 jun 2026 - 08:21
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Más allá de la fe y la devoción, más allá de la consideración de visita histórica de León XIV, hay una primera conclusión sobre la respuesta social ante la presencia del papa en España. Se observa un evidente repunte espiritual, un crecimiento significativo de fervor, un regreso a los valores religiosos como fórmula con la que hacer frente a un mundo en decadencia. Este viaje apostólico al que se intenta abrazar el poder oportunista, se ha convertido en una gran explosión de júbilo, en una regresión a las convicciones que se asientan sobre los pilares del dogma, las creencias y el bien común. Los comportamientos políticos y las prácticas morales en la España del siglo XXI han quedado en entredicho tras descubrirse el gran engaño populista de los últimos años camuflado en la cloaca de la corrupción. La visita del papa, pese a la mentira y farsa continuadas de los que hostigan a la Iglesia católica y faltan al respeto de millones de fieles, colocan a ciertos profesionales del pecado frente al espejo de la culpa sin apenas oportunidad para el perdón. León XIV no tiene el carisma de Juan Pablo II ni el don populista de Francisco, pero su forma sencilla y humilde de predicar y practicar la religiosidad le hacen acreedor de un seductor papado, sin estridencias ni más razón que la palabra de Dios en el universo humano de la vida y su defensa.

El papa Prevost propaga la dignidad como gran arma de la cultura del encuentro, y convierte la fragilidad de los más débiles y necesitados en la gran fortaleza de su credo repleto de comprensión hacia los demás. Bajo el lema “Alzad la mirada”, León XIV invita a mirar más allá de lo propio y lo cercano para encontrar la razón de la esperanza con las que transportar nuestras almas a la realidad de lo útil y necesario. Los seres humanos somos la proyección de nuestro interior hacia el prójimo, y debemos contemplar el nacimiento, la vida y la muerte como un hecho inevitable de la existencia en busca de la luz final. Sin duda, precedido por la encíclica de la Inteligencia Artificial como prioridad de servicio a la humanidad y no como instrumento de poder y control para unos pocos, puede que el papa estimule en España la recuperación del diálogo y la convivencia con los que volver a los principios irrenunciables de la verdad histórica, jurídica y moral, según dejó dicho en el Congreso.

No es tarea de León XIV juzgar los pecados del poder, ya se trate de guerras, abusos, desigualdad o corrupción. Pero su palabra apostólica es el camino con el que denunciar las mentiras temerarias de la manipulación social que cierta política practica para someter a los pueblos confiados. El egocentrismo de la ambición pervierte las buenas prácticas políticas perdidas en los tiempos más oscuros de nuestra joven democracia. Ojalá que la visita del papa permita alzar la mirada a una ciudadanía confundida y desorientada en medio del fango de la propaganda para recuperar la fe en la honestidad política que nos ha arrebatado el pecaminoso régimen que nos administra.

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