Carmen Tomás
Dónde está el dinero
La provincia de Roma cuenta entre sus atractivos con los “Castelli Romani”, una zona animada por antiguas ciudades, castillos medievales y restos arqueológicos: Castel Gandolfo, asomado al lago Albano, destaca por las “villas pontificias”, entre las que sobresale el palacio papal, que por voluntad de León XIV dejará de ser un museo para convertirse de nuevo en residencia pontificia; Ariccia, con el Palazzo Chigi; Frascati, famosa por sus vinos, etc.
En ese privilegiado paraje, de veranos más suaves que los abrasadores de la ciudad de Roma, se halla la pequeña y elegante ciudad de Grottaferrata. Su principal monumento es la “Abadía griega de San Nilo” – también denominada “Monasterio Exárquico de Santa María de Grottaferrata” -, fundada en 1004 por un grupo de monjes del sur de Italia guiados por San Nilo, nacido en Rossano, célebre ciudad de la Calabria, entonces provincia del Imperio Bizantino.
San Nilo era de origen griego y de rito litúrgico bizantino-griego. La Iglesia Católica no se reduce a la Iglesia de rito latino, sino que alberga en su seno numerosos ritos orientales. Es sabido que en la Iglesia Católica existen dos códigos normativos: el “Código de Derecho Canónico”, promulgado por san Juan Pablo II en 1983, cuyos cánones “son solo para la Iglesia latina”, y el “Código de cánones de las Iglesias Orientales”, promulgado por el mismo pontífice en 1990, que regula la vida jurídica de las Iglesias orientales católicas – veintitrés -, entre las que se cuentan las iglesias greco-católicas bizantinas.
Es digno de resaltar que la fundación del Monasterio Exárquico de Santa María de Grottaferrata – “exárquico”, porque su abad es un exarca, un obispo greco-católico – se remonta, como ya se ha indicado, a 1004, una fecha anterior al Cisma de Oriente, que en 1054 separó a las llamadas “Iglesias ortodoxas” de la Iglesia de Roma. Es, pues, una abadía milenaria. Unos años más tarde, en 1025, Oliba, el abad de Ripoll y obispo de Vic, funda el también milenario Monasterio de Montserrat. La Abadía catalana celebró la efeméride en 2025 y aguarda la visita del papa León XIV el próximo 10 de junio.
Pero hay otro punto en común que vincula en este momento a Grottaferrata con Montserrat: El actual exarca-abad de Grottaferrata es el monje benedictino de Montserrat Manel Nin i Güel, nacido en El Vendrell (Tarragona) el 20 de agosto de 1956. Manel Nin es doctor en Patrística por el Instituto Patrístico Agustinianum de Roma, fue rector del Colegio Griego San Atanasio de Roma y en 2016 el papa Francisco lo nombró exarca apostólico para los católicos de rito bizantino residentes en Grecia. Ha compaginado esas misiones con la docencia en el Pontificio Ateneo San Anselmo y en otras universidades romanas.
El nombramiento, por voluntad del León XIV, para regir la Abadía territorial de Grottaferrata se produjo el pasado 31 de enero de 2026. El monasterio no está bajo la jurisdicción de ninguna diócesis, sino que depende directamente de la Santa Sede. En una entrevista concedida a un diario español, el obispo Nin resumía el reto que le plantea su nuevo cargo pastoral: “uno entiende que se trata de una nueva misión para intentar renovar un monasterio histórico, con mil años de vida, que siempre ha sido un punto de referencia cultural, espiritual y eclesial”. Poseedor de una importante biblioteca, el monasterio ha cuidado la labor editorial y la restauración de libros antiguos. Hace presente a Oriente a las puertas de Roma y se caracteriza por una fuerte vocación ecuménica y de diálogo con las Iglesias ortodoxas.
Ojalá que Grottaferrata, definida por el papa León XIII como “una piedra preciosa engarzada en la tiara pontificia”, vuelva a brillar con luz propia.
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