Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
La gran obra del Gobierno en Vigo está en marcha en la avenida de Madrid con la desaparición de las vallas tras una inversión de 11 millones de euros, cumpliendo un convenio firmado hace diez años y que ahora se ejecuta. No esperemos más de la Administración central, salvo de las dos agencias estatales, Consorcio Zona Franca y Autoridad Portuaria, que son las que invierten de verdad. Del resto, nada: ni Biblioteca, ni nueva autovía, ni salida sur, y de Cerdedo, mejor ni hablar (ayer, el enésimo estudio, no será el último). No hay Presupuestos ni leyes, así que el resultado no puede ser otro. Y además, Doc PS pasa de Galicia, como ha dejado claro con su negativa vía dilación al rescate de la AP-9.
Un Gobierno, este y cualquiera de un país democrático, se legitima en dos momentos, en la investidura y en la aprobación de los Presupuestos del Estado, el documento que define la acción política, social y económica de un Ejecutivo. El actual equipo de Doc PS está triplemente deslegitimado: en dos ocasiones incumplió su obligación constitucional de presentar las cuentas y este año quizá llegue al Congreso -lo dudo, pese a la palabra/mentira de Doc PS- pero difícilmente obtendrá el visto bueno del Parlamento a la vista de sus sucesivas derrotas y las que vendrán. En estas condiciones, Doc PS está dispuesto a resistir y atrincherarse en La Moncloa con los presupuestos de la anterior legislatura, fruto de otras elecciones y otra mayoría. En cualquier país normal europeo, el presidente del Gobierno habría tirado la toalla y convocado elecciones. En Portugal, por ejemplo. O en Alemania.
El catedrático de Economía Niño Becerra acaba de hacer una disección de la situación de país que estremece: avisa que las pensiones ya se pagan con deuda, una bola que en algún momento habrá que cortar. En Francia, su valiente Gobierno se atrevió a tratar a sus ciudadanos como adultos contando la verdad y la necesidad urgente de reducir 40.000 millones en gasto para evitar la quiebra del país: le valió a cabeza a su primer ministro. En España, dice Niño Becerra, estamos abocados a lo mismo. Eso será cuando llegue la derecha. Nos vamos a divertir. El ensayo general fue el exitoso boicoteo a la Vuelta con pleno respaldo del Gobierno. Abróchense los cinturones, llegan turbulencias.
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