Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Por el artículo 35, es decir, por la cara y sin ningún motivo más allá del voluntarismo y la presión política, la Delegación del Gobierno de Galicia se encuentra instalada en A Coruña, como compensación a la supuesta “pérdida” de una capitalidad que nunca tuvo. De hecho, los históricos intelectuales galleguistas apostaban por Vigo como capital cuando se iba a aprobar el Estatuto del 36 e incluso el genial Antonio Palacios diseñó en su Plan General un edificio monumental en la cima del Castro pensado para acoger al primer parlamento autonómico. Como es bien conocido, fue la ciudad de Santiago la que se convirtió en sede de las instituciones y así se quedó con todo el aparato administrativo, como indica el Estatuto en vigor. Solo mucho más tarde llegó su designación como capital de la comunidad. No me parece mal, aunque las cosas podrían haber sido de otra forma y el Parlamento podría estar en Vigo, la Delegación en Coruña y la Xunta en Santiago, lo que habría sido mucho más acorde con la realidad gallega. No es una invención: en Murcia, su Gobierno regional se encuentra en la capital, que es la sexta mayor ciudad española, en tanto que las Cortes se encuentran en Cartagena. Y en Canarias se dividen entre Tenerife y Las Palmas. A Coruña también tiene la sede del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y sería bastante lógico que Vigo reclame una sección propia por una cuestión sobre todo de categoría. Lo reclamó Málaga y lo logró en Andalucía, así que hay precedentes para todo.
Esta semana se anunció que el Gobierno tendrá un despacho en la sede del Consorcio Zona Franca, que no es ni será una delegación ni una subdelegación, pero sí un paso en la dirección correcta: bastante más que nada y mucho menos que una oficina permanente, que sería lo deseable. Que es lo que hizo la Xunta, con valor, al dividir Galicia en cinco territorios, con Vigo al frente de su área metropolitana, como una delegación independiente de Pontevedra. Lo que le valió perder la Alcaldía en la Boa Vila durante los últimos 16 años y ganarla desde entonces Lores, tan nacionalista como localista y provincialista. Ya lo dijo Jesucristo: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Amén.
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