Victoria Lafora
El cerco se estrecha
Emulando a la Selección, Julio Martínez mete un gol directo a Zapatero y augura ser otro Aldama. El Mundial ha sido toalla húmeda tapando también el Peñón y sus negociaciones, como si la geopolítica fuera biodegradable. Y digo Gibraltar porque la próxima vida de la roca se nos ha pasado ante tanta euforia. Lo del testaferro del expresidente es un filón tan generoso que algunos ya están reservando palomitas para los próximos meses.
Gibraltar ha pasado de ser un asunto de Estado a convertirse en un accesorio decorativo. Tenemos un nuevo acuerdo sobre Gibraltar, pero no se ha debatido en el Parlamento español y se ha quedado reducido a una roca simpática. Nuestro gobierno no ha exigido iniciar negociaciones de cosoberanía sobre el Peñón con el Reino Unido, y tampoco ha puesto sobre la mesa la reivindicación histórica respaldada por la ONU. Sí, Naciones Unidas lleva años diciendo que Gibraltar es territorio pendiente de descolonizar y que España y Reino Unido hablen. Reclamamos la soberanía al mismo tiempo que ratificamos la británica hablando de peces y de humo. Nada de la bandera. En Londres lo votaron. En Gibraltar lo celebraron. En Bruselas lo sellaron. En España ni el café. El Gobierno dice que es competencia de la UE, que traducido es que lo firme Bruselas y nosotros miramos al techo. El acuerdo administrativo habla de fronteras, policía, aeropuerto y trabajadores. O sea, de país, pero interesa dejarlo en asuntillo europeo porque ahorra broncas parlamentarias. El Gobierno ha cerrado, otra vez, sin soberanía, pero esta vez con Wifi, Schengen y 300 monos sin verja. El Gobierno vende el adiós a las colas, la estabilidad de que La línea viva de que el Peñón venda tabaco barato y nosotros limpiemos bien, y por primera vez se nos dice que habrá Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, (Frontex), en el aeropuerto y que Gibraltar promete portarse bien en la fiscalidad. Vamos, que ganamos comodidad y perdemos bandera. El pack habitual y entonces conversemos de los monos.
Si antes ya teníamos problemas con los macacos de Berbería como los únicos primates de Europa en estado salvaje ahora reafirman la leyenda británica, que dice que mientras haya monos Gibraltar será británico. Pues con Schengen sin verja los macacos van a ser los primeros en estrenar la libre circulación. Serán los que crucen la frontera sin DNI y sin cola. Ciudadanos europeos de pleno derecho. Más derechos que muchos de La Línea.
El ejército británico hasta tiene soldados cuyo trabajo oficial es darles de comer a estos animales. Ahora habrá que pedirle a Frontex que también les selle el pasaporte. España gana Schengen y Gibraltar gana monos con residencia. Todos contentos.
En 1713 perdimos el Peñón por la Guerra de Sucesión, en 2026 cedemos la gestión de la frontera por una cola y 300 macacos. Hemos pasado de perder por cañones a perder por no querer discutir. Es más elegante. Duele menos. Y encima puedes pagar con tarjeta. España ha elegido mejor un Gibraltar que funcione, aunque no sea nuestro. Mejor sin colas, aunque sea con monos. Es pragmático. Es realista. Hasta tiene lógica. Pero que no nos cuenten que es una victoria. Es un aparcamiento de la soberanía. Sin fecha de salida. Con ley europea, dinero español, debate en Londres y con los macacos de Berbería ahora oficialmente más libres que nosotros para decidir sobre el Peñón, ellos sí que jadean silenciosamente mientras juegan.
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