Xosé A. Perozo
Podemos non pode e Sumar non suma
El revuelo organizado por las disculpas vergonzantes con que Felipe VI abona la primera cuota de la reparación que le demanda la lituano-mexicana Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ya ha merecido respuestas bien pautadas, recordándole al jefe del Estado algunos aspectos que hacen especialmente peligroso el fondo de su discurso. Porque Felipe ha armonizado con naturalidad los tópicos de la Leyenda Negra. Si hubiera leído al profesor Nigel Towson sabría que este estudioso explica que, como ni Holanda ni Inglaterra, eran capaces de vencer a España militarmente, recurrieron a desprestigiarla del modo conocido. Y el profesor argentino Marcelo Gullo Omoedo, autor del libro “Madre Patria”, sostiene que aquella fue la obra más genial del marketing político británico, pero que los españoles se han creído la historia de España e Hispanoamérica que escribieron sus enemigos tradicionales, y se avergüenzan de un pasado del que deberían sentirse orgullosos. Como era de esperar, varias formaciones a la izquierda del PSOE, consideran escasas las disculpas del rey sobre la conquista de México, lo que de paso sirve para rechazar la propia historia de España, nada nuevo.
El profesor Carlos París señala: “La empresa colonizadora de España en América nos parece como algo completamente distinto del mero asentamiento explotador, desatendido de los problemas culturales, que será típico de las colonizaciones ulteriores. Así se produce un fenómeno de transculturización. La colonización española traslada a América las instituciones, formas y potencialidades de la primera Europa moderna. A tal hecho responden la pronta creación de universidades, las realizaciones arquitectónicas y urbanísticas enormemente avanzadas, y en que a veces se apuntan motivos de síntesis cultural entre lo europeo y lo indígena." Y añade que los españoles aportaron en América una serie de elementos técnicos comunes a las civilizaciones euro-asiáticas, que se difundieron por el continente en un tiempo asombrosamente corto”.
Solventes estudiosos ya habían analizado científicamente los efectos beneficiosos de los intercambios, y se suele reconocer que, pese a todos sus defectos, la colonización de América y la puesta en contacto de manera regular de los mercados de Europa, Asia y América, a través de las Flotas de Indias y el Galeón de Manila, supuso la globalización de la economía mundial. A diferencia de otros colonizadores ingleses y holandeses, que repudiaron el mestizaje, los españoles carecían de prejuicios raciales y por ello se formaron matrimonios mixtos con mujeres indígenas. Gracias al mestizaje, la población de los países hispanoamericanos comparte antepasados indígenas, europeos y africanos, en diversos grados.
La Corona española, desde el inicio, se declaró contraria a la esclavitud y estableció la incorporación de los nativos americanos como súbditos iguales a los peninsulares con todos sus derechos. Las críticas de algunos sectores de la Iglesia se produjeron porque es cierto que hubo abusos puntuales que vulneraban las Leyes de Indias, previstas concretamente para evitarlos. No era la Corona la que abusaba, fueron personas concretas. En cambio, otras naciones, como Inglaterra y Holanda no consideraban a los nativos como iguales, y desde el poder se establecía la más terrible forma de destrucción de poblaciones y la esclavitud. Pero, al mismo tiempo, ambas naciones se afanaban en acrecentar a "Leyenda negra española". No deja de ser curioso que fuera el Holanda donde se editaron miles de ejemplares de esta discutida obra.
Se imponía el concepto de España toda, como unidad territorial, trasladando a América la estructura administrativa de le península a través de provincias, virreinatos y capitanías general. Ese espíritu plasma en la Constitución de Cádiz, cuyo artículo 1 define la nación española, de todos los españoles de ambos hemisferios. España fundó 700 ciudades en América, entre ellas siete de las veinte mayores de Estados Unidos, La primera universidad en América se creó en Santo Domingo, en La Española y en 1551 la de México, La última fue la Universidad de San Carlos, en la actual Nicaragua en el año 1812. En 1533, ya había fundado el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, un colegio de preparación universitaria destinado a los indígenas. Tras escuchar a Felipe, cabe preguntarse si algún monarca británico ha pedido disculpas alguna vez por su brutal colonización y el modo en que se destruyeron pueblos enteros. Al sur del Río Bravo, el 88% de la población actual del México desciende de los antiguos pobladores americanos; Al norte del Río Bravo, sólo el 1,7% de la población estadounidense tiene ancestros indios. Esa es la diferencia.
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