Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Es bastante probable que a la mayoría de los vigueses menores de 30 años les suene poco o nada el nombre Antonio Nieto Fgueroa “Leri”, concejal durante cerca de 30 años en Vigo, un hombre muy popular en los setenta, ochenta y noventa del pasado siglo y que falleció en 2003. Leri era un viguista de corazón, a menudo tosco, pero sincero en lo que creía, que era siempre lo mismo y muy fácil de entender: Vigo y nada más. Fue concejal con Franco, justo al final de la Dictadura, en unas elecciones al “tercio familiar”, que así se llamaban, y luego con el PSOE y también en solitario, con una candidatura a la alcaldía que se llamaba VIGO, en mayúsculas, como no podía ser de otra forma y con la que logró tres concejales. Vivía en una casa en Samil que tenía una bandera de Vigo, pero la mayor parte de su tiempo la pasaba entre el ayuntamiento y O Vao, donde gestionaba varios campos de fútbol sobre la arena en los que jugaban miles de personas y que cuidaba personalmente. Tengo una anécdota al respecto: mi primer número de teléfono lo heredé, sin saberlo, de “Leri” y fue un infierno de llamadas. Así de popular era él y su lema,“Felices en Vigo con los Campeonatos de Playa”. De aquello ya queda muy poco. Sin Leri, los Campeonatos de Playa pasaron a la historia y solo se mantiene un campo en O Vao que todavía usan cientos de personas. Probablemente, acabará desapareciendo también para construir en su lugar un parking y eliminar el que se encuentra cerca de las dunas, para ganar más metros de arenal. Los campos de Leri en O Vao no solo permitieron hacer deporte a miles de personas, también salvaron la playa: evitaron que se construyera sobre ellos y el desarrollo de una urbanización tipo Marbella, en la línea de la torre de Toralla, que habría cambiado todo y no para mejor. Pero son otros tiempos: ahora hay instalaciones deportivas por todo Vigo.
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