José Teo Andrés
Un té saharaui en Vigo
Como estamos inmersos en una sociedad hedonista e idiotizada, nos henos inventado una nueva casta social constituida por los famosos. El “famoseo” es, para colmo de males gregario, y basta que uno de los integrantes de esta delirante cofradía se distinga por crear una maniobra de atención en sus redes sociales para que todos los cofrades acudan a imitarlo sin tener en cuenta la conveniencia o no del ejercicio. Lo único que le interesa a esta tropa es el condenado “me gusta” que consolida su grado de influencia en esas estaciones virtuales mediáticas capaces de encumbrar a personajes que en otros tiempos hubieran sido despreciados y con razón, por no saber hacer la O con un canuto.
Esta vez ha sido la presentadora Cristina Pedroche la que ha dado el banderazo de salida y ha colgado en su poderoso twitter su foto posando en la nieve desnuda. El resto de la tropa se ha sentido en la necesidad de copiar el movimiento e incluso mejorarlo, y el ciberespacio se ha llenado de populares en paños menores o directamente en pelota picada bailando, posando, figurando o simplemente revolcándose en la nieve, mostrado al mismo tiempo su vertiente más infame. Aquella que se hace fuerte en su posición de privilegio social y económico, y que permite a toda esta tropa utilizar la nieve de manera sumamente divertida y anecdótica sin tener en cuenta que esa misma nieve en la que todos ellos y ellas hacen cabriolas en cueros es la que ha aplastado literalmente a medio país, ahondando gravemente en los problemas ya insoportables de la mayoría de sus conciudadanos. La nieve que afecta a las personas mayores, destroza los escasos brotes comerciales y produce accidentes mortales. Mientras la Guardia Civil, la Policía, los cuerpos de Bomberos, miles de sanitarios, Protección Civil y unidades de élite del Ejército se dejan la piel y se desloman para poner en marcha el país tras la espantosa nevada, un grupo de irresponsables se despelota alegremente en la terraza de su adosado o en el porche de su chalé de la sierra. Sale, posa, se muestra hermoso y saludable, da unas carreritas mostrando prendas de marca, se vuelve a casita y se mete en su sauna. Y mientras, cientos de camioneros llevan cuatro noches dando diente con diente en las cabinas de sus camiones donde permanecen varados por la nevada.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
Fútbol sala | Vigo Cup
A jornada completa
Del 19 al 21 de junio
Radar Atlántico: cine al aire libre, teatro de altura y un cartel variado