Emergencia Nacional

Publicado: 26 jul 2026 - 01:40
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Opinión. | Atlántico

Por una vez, y dada la magnitud de la catástrofe, no hubo dudas y el Gobierno ha tomado el mando de la lucha contra los pavorosos incendios de Madrid y Ávila. Ayuso pidió ayuda e hizo muy bien y Marlasca convocó a la UME e incluso solicitó refuerzos a Europa.

Solo dio la nota, como suele, el responsable de Transportes, Óscar Puente, quien reprochó que la Unidad Militar de Emergencias sólo sirve, según él, para apagar fuegos de comunidades gobernadas por el PP. Como si el humo que llega hasta las ventanas de su ministerio y los miles de ciudadanos que han tenido que abandonar sus casas con lo puesto, no fueran causa suficiente para morderse la lengua.

Pero, trifulcas al margen, que mal debe ver la situación el equipo de extinción de incendios como para solicitar un avión que tiene que volar desde Grecia. El sábado, cuando las llamas seguían sin estar perimétradas y se ordenó el desalojo de la estación de la NASA de Robledo de Chavela, los aviones de la UE se esperaban con ansia.

¿Como en semejantes circunstancias no va a imperará la solidaridad nacional? Incluso Sánchez se desplazó al centro de mandos de Cenicientos donde trató de infundir ánimo, pero sin dejar de reconocer que "la situación sigue siendo compleja". Ahora todo depende del viento. En pleno siglo XXI, con la inteligencia artificial invadiendo nuestras vidas, la naturaleza sigue siendo indomable.

Y como ya se ha dicho miles de veces, el fuego se apaga en invierno. No se despide a las patrullas forestales, se deja pastar al ganado donde quiera, se deja que en los pueblos se puedan podar los pinares y aprovechar la leña, se hacen cortafuegos de verdad, no senderitos ridículos. Pero, todo esto ya lo saben las administraciones autonómicas, solo falta que pongan dinero y dejen de proteger tanto los bosques, donde no se puede coger ni una piña.

Las altísimas temperaturas, el monte lleno de árboles secos, ramas por los suelos, son dinamita para unos fuegos cada vez más rápidos y peligrosos. Bien lo saben las casi setenta mil personas que han sido confinadas u obligadas a desalojar sus viviendas y dejar sus animales.

Porque solo los incendios de Madrid y Ávila habían calcinado, hasta el sábado, más de 23.000 hectáreas que tardarán décadas en volver a recuperar su masa forestal. Auguraban los científicos que el cambio climático convertiría la península en un semi desierto. Lo que nadie imagino es que antes todo sería arrasado por el fuego.

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