Bola blanca para ‘La bola negra’ de Los Javis

Publicado: 27 sep 2026 - 06:30
Un fotograma de la película 'La bola negra'.
Un fotograma de la película 'La bola negra'.

Hay películas que gustan, películas que impresionan y, muy de vez en cuando, películas que hacen pensar que el cine puede ser algo verdaderamente grande. ‘La bola negra’, de Los Javis, deja la sensación de haber presenciado algo grandioso, no solo en la pantalla, sino dentro de uno mismo.

Probablemente, no sea perfecta, pero por encima de todo está la emoción, y ahí ‘La bola negra’ no falla nunca. Es ambiciosa, barroca y excesiva, sí, y grandilocuente, y subraya sus propios momentos como si necesitara recordarnos constantemente que lo que vemos importa. En otras manos, ese exceso podría resultar incómodo, pero la película está esculpida con una belleza que roza lo épico. Hay arte en casi todas sus decisiones (narrativas, estéticas y musicales) y una voluntad clara de dejar huella.

‘La bola negra’ entreteje tres historias separadas por el tiempo (ambientadas en 1932, 1937 y 2017), no fáciles de unir, que sin embargo terminan formando un conjunto sorprendentemente sólido. Quizá la trama del presente sea la menos poderosa de las tres, pero el tejido funciona, y sobre todo se dispara en la última hora, donde la película alcanza una dimensión casi monumental. Hay secuencias que pertenecen a esa categoría de imágenes que justifican por sí solas ir al cine, como el primer bombardeo o el baile de Carlos en el bar. Durante todo el filme, sobrevuela la sombra de Lorca, no como apropiación, sino como homenaje sentido, y es precisamente en el desenlace, cargado de ese eco, donde la película alcanza su mejor versión.

Guitarricadelafuente sorprende con un rostro que parece tallado para el sufrimiento, Miguel Bernardeau confirma que ya es una realidad como actor, y Penélope Cruz y Glenn Close, en apariciones fugaces pero estelares, tienen un carisma capaz de convertir apenas cinco minutos en algo trascendente, cuando en manos de otras intérpretes quizá habrían sido poco más que una anécdota.

Quien viera ‘La llamada’ hace casi diez años y llegue ahora a ‘La bola negra' comprobará una evolución de dos creadores que han crecido artísticamente a una velocidad vertiginosa. Y desconfío de quien no se conmueva ni un poco ante ella: no hace falta ser gay, ni ser gay en la Guerra Civil, para que la historia atraviese. Prueba de ello es que se ha convertido en un fenómeno sociocultural como pocas veces ha vivido el cine español, uno que ya ha cruzado fronteras, y con toda justicia.

Hay una cita que llevo siempre conmigo y que esta película ha vuelto a poner en su sitio: la vida solo puede comprenderse mirando hacia atrás, aunque solo pueda vivirse mirando hacia adelante. Del pasado, todo importa. No hay manera de separar lo que somos hoy de lo que ocurrió entonces y de lo que no pudo ocurrir, porque tuvo que esconderse, silenciarse, enterrarse. Por Lorca, y por todos los que compartieron su silencio.

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