Elecciones en Lusitania

Publicado: 05 may 2025 - 04:00

El próximo día 18, Portugal vuelve de nuevo a las urnas. Es un país serio: su Gobierno no podía aprobar leyes ni presupuestos y su primer ministro, del PSD (homólogo del PP) optó por disolver el Parlamento y dar voz a los ciudadanos. Lo lógico y normal en un país democrático y no hace falta añadir más.

Las elecciones portuguesas nos tocan bastante de cerca en unos cuantos asuntos. El más evidente, el desarrollo y ejecución del famoso tren rápido entre Galicia y Lisboa, o lo que es lo mismo, desde Vigo a Oporto. En principio, se trata de un asunto de Estado y, por tanto, blindado, con partidas concretas, un calendario preciso y objetivos a la vista, al menos hasta la frontera, a la espera de que los eternos proyectos de la salida sur de Vigo se hagan carne. Otros asuntos encima de la mesa afectan a la no resuelta cuestión de la regulación de los trabajadores interfronterizos, cada vez más, e incluso al consulado portugués en Vigo, que tras recuperar su categoría se encuentra a la espera de relevo. Todo debería seguir igual tras el paso por las urnas en Lusitania, pero es cierto que también el populismo está desbocado al otro lado del Miño, como pasa en tantas otras partes, la última en Gran Bretaña, de nuevo con respaldo al patético Farage, el auténtico artífice del Brexit… Pero lo más probable es que haya una victoria de alguno de los dos partidos que ocupan el centro. Aunque el riesgo está ahí si la división en bloques se mantiene en Portugal, cabe incluso una gran coalición como la alemana, imposible en España tras la construcción del Muro, herencia que dejará Doc PS cuando abandone el palacio donde reside gracias a su pacto insólito en Europa con fuerzas que abiertamente aspiran a la voladura del Estado y como mínimo a la destrucción del edificio constitucional.

Todo ello mientras el iberismo se ha colocado de nuevo en su momento más bajo tras el fiasco eléctrico cuya culpa recae en España, sin duda

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