Donde estamos

Publicado: 07 jun 2025 - 03:15

El abrupto discurrir de la conferencia de presidentes autonómicos celebrada en Barcelona con la negativa de Ayuso a escuchar con pinganillo, el violento encuentro con la ministra de Sanidad que la tildó en su momento de asesina, y toda esta catarata de posiciones irreconciliables que abren una sima entre el ala que gobierna y el ala que espera gobernar, muestran al ciudadano común un paisaje imposible en el que hace mucho tiempo que la función de administrar ha sucumbido a la influencia de un escenario infectado de desencuentros en el que el diálogo es imposible y un acuerdo básico no puede ni mentarse. Hace mucho tiempo que la situación se ha degradado hasta donde ya no puede soportarse, pero no todos han tenido la misma responsabilidad en este páramo en el que discurre la existencia parlamentaria de un país institucionalmente destruido y socialmente desgajado. Los hay que gobiernan y los hay que aspiran a gobernar, pero cierto es también que los que gobiernan tienen la máxima responsabilidad en la confección de este ámbito desesperanzador en el que estamos, y no es justo medir a todos por el mismo igual.

Hace meses que no sabemos una palabra del presidente del Gobierno y de la mayor parte de sus ministros más allegados. Sabemos eso sí, que desde las oficinas de su partido se han desarrollado actividades en la sombra que señalan a muchos de sus más estrechos colaboradores, de los que se sospecha la comisión de estrategias secretas para demoler instituciones tan significadas como la Guardia Civil o la judicatura. El objetivo no parece otro que presionar a aquellos que los investigan para que cesen en sus investigaciones. Al fin y al cabo, se trata de la mujer y el hermano del presidente, el fiscal general del Estado, y su antiguo colaborador más estrecho y toda una trama de corrupción creada supuestamente en derredor suyo.

Un ámbito de esta naturaleza adquiere por sí mismo una trascendencia tal que anula todo lo demás y ha obligado al Consejo de Ministros a parapetarse al tiempo que dedica todo sus esfuerzos, sus recursos y los recursos del propio Estado a consolidar como sea este parapeto, situación que no permite pensar en otras cosas. Se trata de subsistir y nada más.

Y en esas estamos.

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