Julia Navarro
De justicia
Enrique Arnaldo ha tardado media vida en escribir "El Deporte en la Literatura". Porque se necesita media vida, por no decir una entera, para escribir una obra que ya se ha convertido en un libro de referencia para quienes se interesen por cómo la Historia del Deporte está presente en la Historia de la Literatura.
Es una obra magna donde no falta ni sobra nada, escrito con la finura y altura intelectual que es característica de este ahora autor que ejerce como magistrado del Tribunal Constitucional, y que antes su vida profesional transcurrió como Administrador Civil del Estado, Letrado de las Cortes Generales, Juez Ad hoc del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, vocal del Consejo General del Poder Judicial, Presidente del Tribunal Administrativo del Deporte, Catedrático de Derecho Constitucional, Académico de la Real Academia de Jurisprudencia.... y podría seguir añadiendo algunos otros de los cometidos que ha desempeñado a lo largo de su vida.
Eso sí, quienes le conocemos sabemos de sus dos grandes pasiones, la Literatura y el Deporte, que han culminado en este libro. Les contaré que llevo años escuchándole hablar de la presencia del deporte en la Literatura, y de las muchas horas que ha dedicado a leer y rebuscar en archivos cualquier rastro de esa presencia.
En realidad, Enrique Arnaldo ha unido sus dos grandes pasiones, sus dos grandes aficiones, en este libro que comienza con esta frase: "Desde que el mundo es mundo existe el deporte" para a continuación colocarnos delante una frase de Aristóteles: "Trabajamos para tener ocio". Y ese ocio lo transfiere a la pelota, que según nos cuenta, todos los pueblos, en todas las civilizaciones han tenido a la pelota como protagonista.
Y así desde los albores de la Historia pasando por la Grecia y Roma clásicas, por El Cantar del Mío Cid o por Los trabajos de Persiles y Sigismunda de don Miguel de Cervantes, "Las Soledades "de Góngora, o recordar como aquel Habsburgo conocido como Felipe el Hermoso casado con Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, murió tras participar en un juego de pelota o como Rousseau empieza a apuntar la relevancia de la educación física en los niños e incluso el mismísimo Charles Dickens se refiere a un partido de cricket en "Los papeles póstumos del Club Pickwick".
Pero Enrique Arnaldo no solo nos lleva de la mano por el pasado sino que también nos asoma a la política contemporánea recordando como, cuando el Presidente norteamericano Carter viajó a Cuba, en su discurso ante las autoridades dejó dicho " Quiero que las gentes de EEUU y Cuba compartan algo más que el amor por el baloncesto..." O como el escritor John Carlin cuenta en una de sus obras como el rugby, que era el deporte de los blancos en Sudáfrica, terminó siendo, gracias a la intuición y al empeño de Nelson Mandela, en el deporte de todo el país utilizándolo como un elemento de unión entre comunidades enfrentadas.
Enrique Arnaldo va mezclando pasado con presente, autores de antaño con autores actuales, sin desdeñar ni a unos ni a otros, sino que allí donde encuentra una referencia al deporte sea este cual sea, la lleva a las páginas de su libro.
Un libro culto, sin duda, pero escrito con una pasión contagiosa tanto por el deporte como por la Literatura.
Hay libros que se convierten en "clásicos" y el de Enrique Arnaldo ya lo es.
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