Fernando Ramos
La cumbre de Corina Machado frente a la de Pedro Sánchez
No se puede resignar exclusivamente en la izquierda democrática la labor de construir un dique de resistencia a la ultraderecha con sus propuestas y acciones de oposición o de gobierno, pues para que ese necesario muro de contención fragüe es indispensable la determinación y el concurso de todos los demócratas, de derechas, de centro y de izquierdas. Lamentablemente, la derecha española, la que debiera arrimar mancomunadamente el hombro con los otros espacios políticos en defensa de la democracia que a todos acoge, reconoce y ampara, no sólo se somete al discurso ultra, sino que parece reconocerse en él.
La responsabilidad del Partido Popular en estos momentos de pactos de gobernación regionales es enorme, mas por lo visto en Extremadura, donde el partido de Feijóo se ha entregado al siniestro imaginario político de Vox por el que arrastran sus cadenas los fantasmas del racismo, la xenofobia y la exclusión, no parece dispuesto a asumir esa responsabilidad que como a partido de estado se le pide, y todo por la ansiedad, ya patológica, de alcanzar el poder a cualquier precio, de cualquier manera, cuando su legítima ambición de gobernar no debería estar reñida con la sumisión a las más elementales exigencias de la democracia, la más básica de las cuales es su protección y su defensa.
Cualquier aficionado a la Historia, es decir, a la averiguación de lo que somos, de dónde venimos y, en consecuencia, de a dónde vamos, no puede sino experimentar un "déjà vu" al contemplar la deriva del PP en sus tratos con Vox, que tanto evoca la fatal alianza de la derecha moderada de Lerroux con el protofascismo de la CEDA, y que supuso, además de la destrucción de los logros democráticos del primer bienio republicano, la desaparición del propio Partido Radical, deglutido por aquella.
La izquierda a la izquierda del PSOE y éste mismo se conjuran éstos días para resistir la ola ultra que amenaza nuestro sistema de libertades, pero sin el franco y decidido concurso del centro y de la derecha, tan concernidos como la izquierda en su defensa, esa ola oscura crecerá como un tsunami hasta anegarlo todo.
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