Cuatro presidentes

Publicado: 20 nov 2025 - 01:15

Movistar Plus+ ha reunido en una serie documental, La última llamada, a los cuatro expresidentes vivos de la democracia española. Ha dedicado a cada uno de ellos un capítulo, siempre centrado en sus años de gobierno. Aunque el hilo argumental desea asirse a la soledad de quien tiene que tomar la última decisión, de ahí la simbólica referencia telefónica, cada capítulo es mucho más que el recuerdo de la intransferible y solitaria responsabilidad del poder. Así, a González le acompaña el brillo de la apabullante mayoría absoluta de 1982, la adhesión a la UE y la Exposición Universal o las Olimpíadas de 1992. En Aznar destaca la apertura al mundo de los grandes grupos empresariales españoles, algunos de ellos tras salir de la esfera pública, y la modernización de la economía. Zapatero es inseparable del fin de ETA o de la agenda en materia de igualdad de sexos y reconocimiento de derechos LGTBI y, en fin, Rajoy será siempre el presidente que lidió con la Gran Recesión y evitó oficializar el rescate de nuestra economía.

Todos ellos tienen sus páginas oscuras. No en vano ejercieron la presidencia durante al menos dos mandatos, tiempo más que suficiente para que las rosas dejaran rastro de sus espinas. Los cuatro y cada cual a su modo, transmiten incomodidad o inseguridad cuando se trata de recordarlas. González con los GAL; Aznar con su adhesión ciega a las tesis de las armas de destrucción masiva en Iraq o la adjudicación a ETA del atentado yihadista en los trenes de la estación de Atocha. A Zapatero le estalló en la cara la burbuja inmobiliaria que no supo detectar y Rajoy, en fin, fue víctima de su estilo indolente ante la corrupción en su partido o la revuelta de los soberanistas catalanes, hasta el límite de aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía en aquella comunidad.

Los cuatro presidentes representan la diversidad geográfica del país: un andaluz, un madrileño recastado de castellano viejo, un leonés y un gallego de identidad epidérmica. Los dos primeros, González y Aznar, reconocido por ellos y por las personas de su entorno que aparecen en la serie, muestran clara tendencia a la soledad, a mantener largos silencios y sobrellevar la responsabilidad del poder con cierta pesadumbre, melancólica y casi trágica en el primero, con más sentido épico en el segundo. Zapatero es menos trascendente, accesible, apasionado de la maniobra política y en permanente conversación con su entorno de confianza. Rajoy, en definitiva, ha optado por camuflarse tras su propia caricatura y ejercer de meme de sí mismo. Los cuatro impulsaron y dieron forma a la historia que hemos conocido. Pudo hacerse de otro modo, pero fueron ellos quienes atendían la última llamada.

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