Cuatro argumentos

Publicado: 11 sep 2026 - 03:00
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Opinión. | Atlántico

La última ordenanza puesta en circulación por los asesores de Moncloa, -los mismos de la máquina del lodo y la fachosfera- que son los encargados de idear las respuestas a cualquier disparate cometido por el Gobierno, han dispuesto que se responda a la batería de preguntas sobre el imperdonable e incomprensible plantón a los ciudadanos de Ceuta por un Gobierno que los ha abandonado a su suerte, con tres o cuatro razonamientos elementales e igualmente perniciosos, lamentables y torticeros. El primero es negar la mayor con la misma vehemencia que un marido infiel “pillao” con el carrito del “helao”, debe negar hasta la muerte los argumentos en torrente que le pone ante los ojos su mujer una vez conocido lo suyo. De ahí lo de negar terminantemente el tratamiento de “invasión”, alegando que los chavales que cruzaron la frontera llevan las camisetas del Barça y del Betis, estaban desarmados y, por tanto, no había en ellos ánimo alguno de quedarse aunque fueran 80.000 de una tacada. El segundo lo expresó a la perfección el ministro Marlaska en una visita a Ceuta en la que hubo de cambiar de coche para que los iracundos ceutíes no le pincharan las ruedas y que consiste en conocer el desastre de Ceuta con el sorprendente calificativo de “inseguridad subjetiva” o lo que es lo mismo, decidir que los habitantes de la ciudad española de Ceuta están sufriendo una psicosis que les conduce a ver lo que no es y a imaginar lo que no está sucediendo como si cada uno se hubiera fumado una pipa de quif.

El último argumento por ahora hasta que a los fontaneros les ilumine otra ocurrencia –mejor que a los de Interior, que en vista de que no tienen nada que hacer, se dedican a elaborar dosieres de periodistas y tertulianos- es aquel que contesta airado, qué quiere quien así exige, ¿Qué se mande al Ejército y se abra fuego contra los que han cruzado la frontera?

Pues no es el caso, mire usted. Lo que se solicita es vigilar con constancia y rigor nuestras fronteras, garantizar la seguridad de los españoles sean de donde sean, y devolver a su país de origen a los que han entrado ilegalmente. Así de simple.

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