Correspondencia privada

Publicado: 13 may 2025 - 03:15

En 2011, la posibilidad de que se hiciera pública la correspondencia electrónica entre el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y el tesorero de su partido Luis Bárcenas, le pareció al entonces primer partido de la oposición una excelente muestra de salud democrática. Rajoy escribió una serie de mensajes solidarizándose con Bárcena y explicó más tarde en sede judicial que había creído lealmente en la inocencia del tesorero. Había supuesto que los ataques que le llovían eran infundados y que ese era el motivo por el que le cursó frases de apoyo: “se fuerte, Luis, se fuerte”

La situación se ha dado la vuelta y hoy el vulnerado es el presidente Sánchez y lo que a Pérez Rubalcaba le pareció muy bien a Óscar López se le antoja gravísimo. Hacer pública una correspondencia privada del presidente le sugiere a este ministro sin cartera ni oficio ni beneficio colocado para tratar de oponerse a Ayuso en la comunidad de Madrid, un delito terrible. López fue el encargado de cercar a Rajoy cuando la cosa pintaba al revés.

Sin embargo, esta cadena de mensajes entre Sánchez y Ávalos seis meses después de que el primero cesara por sorpresa al segundo en el curso de una profunda crisis ministerial en la que Ávalos debería haber salido como poderoso titular de Defensa y en la que salió cesado y por la puerta trasera, no solo muestra que Sánchez rescató para sí a un sujeto al que había tenido que defenestrar poco tiempo antes por golfo y con el que había cortado al tener conocimiento pleno de su persistente golfería, sino el poder omnímodo adquirido por un personaje al que su partido ha convertido en un faraón, dueño y señor de vidas y haciendas y cuyos designios no se discuten si no se acatan. Que un ciudadano de la endeblez moral y la carencia profesional de Sánchez –recuérdese el vergonzante corta y pega de su tesis fin de carrera- tenga en sus manos los destinos de gentes de diferente condición y competencia a las que utiliza sin mesura como controla medios de comunicación, instancia judiciales y administrativas, cámaras, instituciones, magistraturas, opiniones y Gobierno, carece de sentido pero es la realidad y esos correos que tan mal le parecen a su hacedor Óscar López son la demostración fehaciente de lo que vale un perfil como el de Sánchez. El puto amo, como dice otro de sus súbditos, ese que desgobierna trenes.

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