Miguel Anxo Bastos Boubeta
O fim do império americano?
Nadie se libra de incurrir en contradicciones, también el periodismo: una de sus maldiciones es que todos estamos condenados a comernos lo que hemos escrito o criticado. En política, lo mismo. El PP reclama desde la Xunta que el Concello de Vigo ponga terrenos a disposición de la Administración gallega para que ésta pueda licitar y construir la Ciudad de la Justicia, cuya urgencia es tan evidente que sobran más comentarios. Tan evidente que el PP, en la oposición en Vigo, llevó a pleno hace unos meses y logró aprobar una moción por la que se instaba a la Xunta, entonces con el bipartito, a que se hiciera cargo de todo el proceso, incluyendo la adquisición de los terrenos, siguiendo el modelo del nuevo hospital, una vía administrativa conocida como supramunicipalidad. La resolución, con notable carga, fue aprobada a desgana por el PSOE, sólo al comprobar que el BNG se iba a abstener y que el PP ganaría la votación de todas formas. Resultó tan cantoso, que el concejal socialista que defendió las tesis de su grupo, José Mariño, de Urbanismo, afirmó de forma explícita que lo mejor era continuar con el procedimiento como estaba para evitar más tardanzas. Pero el PSOE aprobó la resolución y se la envió a la Xunta en nombre del Concello de Vigo. El Gobierno gallego ha cambiado y el PP, en el poder, dice que todo sigue igual y que los terrenos le tocan al ayuntamiento, a lo que el alcalde recuerda el pronunciamiento municipal, claro. A todo esto, los vecinos de la zona, de convidados de piedra, esperan que alguien se dirija a ellos.
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