La verdad como consejo

Publicado: 29 ene 2026 - 01:30
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La llamada Ley de Murphy es una de esas conclusiones que no esperaban ser interpretadas como se interpretaron, y la mayor parte de las fuentes que han analizado su significación coinciden en suponer que su enunciado procede de una reinterpretación posterior al comentario que se le ocurrió al ingeniero espacial Edward Murphy junior durante el desarrollo de un experimento. Murphy dijo algo así como “si un proceso tiene un determinado número de resoluciones, lo más probable es que la peor de ellas sea la que se aplique”. De hecho, ni el propio autor estaba seguro de haberlo dicho, y lo más probable es que nada de ello hubiera trascendido si sus compañeros no se la hubieran tomado a broma y la hubieran popularizado en clave de chiste.

Pero esa reinterpretación que procede de 1945, caló muy hondo y la sentencia famosa acabó definiendo la posibilidad de que lo que sale mal tiene todas las posibilidades de empeorar. Sospecho que este es el escenario en el que se desempeña este gobierno fin de ciclo que malvive y aguanta aferrado a los últimos maderos del naufragio, mientras el país se descoyunta y se convierte en el calamitoso cierre de un ciclo que ya no tiene vuelta de hoja. Hemos entrado en esa dinámica perversa que garantiza continuidad de las desgracias y que no tiene más solución que un cambio radical de botavara.

Lo más lamentable de todo esto es comprobar cada día con mayor presencia el roto que la gestión de un equipo gubernamental asfixiado está produciendo en el país y sus pilares principales. Una gestión que ha conseguido que sus habitantes desconfíen cada vez más de sus necesarias instituciones. Y que ha conseguido introducir el temor y la sospecha en cada una de sus actuaciones. Hoy cuesta subirse a un tren y cuesta creer a los portavoces gubernamentales. Hoy nadie las tiene consigo cuando hay que creerse lo que cuentan los medios de comunicación públicos o cuando un ciudadano de a pie necesita la protección de sus más altos tribunales. La terrorífica herencia del sanchismo ha conseguido pulverizar el diálogo entre los españoles y sus instituciones.

Hoy triunfa el relato sobre la verdad y lo hace en un ciclo que toca a su fin. El mismo fin que le aguarda a un ministro como Puente que haga lo que haga, ya no sirve para nada.

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