Compasión discriminatoria

Publicado: 03 mar 2026 - 04:51
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Opinión. | Atlántico

Cuando voy a ver una película española, lo que me interesa es que me entretenga, me emocione, me divierta o me haga pensar. Es lo mismo que espero, cuando voy a ver una película producida en otro país, o cuando compro un libro. Sin embargo, observo, desde hace varios años, que en las galas cinematográficas, actores, directores y productores españoles están muy interesados en que los potenciales espectadores sepamos lo que piensan ellos, políticamente.

Como veo que no se trata de una circunstancia casual, sino de una obsesión persistente durante años, quiero expresar que esa obsesión me incomoda, porque no la observo en ningún otro colectivo profesional. En Barcelona, también se celebra el Mobile World Congress, donde se reúnen las empresas y profesionales más importantes del planeta en comunicación, y nunca se ha visto que un ingeniero lleve un pin en la solapa diciendo abajo esto o viva lo otro. No me imagino un congreso internacional de cocina, donde los chefs manifestaran sus opiniones políticas, o un congreso de escritores, donde se hablara tanto de Literatura como de Política.

Estoy a favor de que el cine esté subvencionado. Con el dinero de mis impuestos. Acepto que casi el 70% de las películas que se hacen con nuestro dinero, no alcancen los mil espectadores. Cualquier pregón de fiestas, reúne mucha más gente y cuesta muchísimo menos dinero. Pero ya se esforzarán. Lo que me molesta, no es que estén contra la guerra -como lo está mi familia, y mis vecinos, y mis amigos- ahí coincidimos, sino que discriminen, y unas guerras les caigan más antipáticas que otras.

La cinematografía española está muy preocupada y sensibilizada por lo ocurrido en Gaza, pero parece que no le concede demasiada importancia a la invasión de Ucrania por Rusia. En Gaza, murieron más de 60.000 personas; en Ucrania se va camino de alcanzar los dos millones de personas desaparecidas o muertas. Los israelíes no secuestraron a ningún niño palestino, lo nacionalizaron y lo entregaron a familias de Israel. Los rusos secuestraron a más de 2.000 niños ucranianos, e hicieron esa felonía. Y, según la Cinematografía Española, el ataque de EE.UU e Israel es un asalto al Derecho Internacional. La invasión de Rusia, en cambio, deben ser unas maniobras militares con mala suerte. Lo que me incomoda es que unos muertos sean dignos de compasión y, otros -¡mil veces más cuantiosos!- ni siquiera sean recordados. Lo que ofende es tan palmaria discriminación.

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