Cita cancelada Sánchez-Feijóo

Publicado: 17 feb 2026 - 02:30
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El encuentro previsto para el lunes 19 de enero en la Moncloa, pospuesto por la tragedia ferroviaria del domingo 18 en Adamuz, ha quedado definitivamente suspendido. Ninguna de las dos partes ha mostrado el menor interés en reprogramar el encuentro, que habría sido el primero de una ronda con el resto de los grupos.

Esa compartida desmotivación es una forma de perpetuar la anomalía de un sistema democrático en el que el que gobierna y el que aspira a gobernar se miran a cara de perro. Son incapaces de concertar una remada conjunta en asuntos que, por encima de las luchas de poder, son de interés general en el servicio a los ciudadanos.

Pero, por desgracia, y aunque el encuentro estaba teóricamente centrado en cuestiones internacionales, las causas de la suspensión "sine die" del mismo nos remiten a la tormentosa política nacional.

A saber:

El PP no quiere dar cuartos a los pregoneros de Vox. Ni a su insistencia en equiparar a los de Feijóo con los de Sánchez. Por su parte, el PSOE no quiere amplificar el cuadro de un Gobierno roto, una izquierda desplumada y una derecha hegemónica en los sondeos electorales (los últimos otorgan a la suma PP.-Vox más 200 diputados).

Tampoco parece que nos vayamos a perder nada. El hecho de que Sánchez y Feijóo pudieran verse y hablar tan de cerca no derogaría por sí solo la rareza de un Gobierno incapaz de entenderse en algo con la oposición. Al contrario, Sánchez insiste en hablar del PP como si fuera indistinguible de Vox, mientras que Feijóo quisiera ver en la cárcel al todavía presidente del Gobierno ¿Qué significa, si no, la reforma de los suplicatorios del Congreso propuesta por el PP?

No es mejor el trato de la otra parte, que niega trato preferencial al primer partido de la oposición (hubiera sido uno más en la fallida ronda de grupos a desfilar por la Moncloa) y lo presenta como un peligroso conjunto de males sin mezcla de bien alguno.

Eso es mirarse a cara de perro. Así que, con el enfrentamiento más vivo que nunca desde la última vez que se vieron en la distancia corta hace casi un año, pierdan ustedes toda esperanza de ver o escuchar nada parecido a una remada común de los dos grandes partidos centrales.

Teóricamente el PP, flamante ganador en las urnas de Extremadura y Aragon, lleva ventaja: clima político y mediático de cuenta atrás del septenio sanchista, un PSOE atrapado en una secuencia electoral perdedora (faltan Castilla y León, y Andalucia), una izquierda a su izquierda que trata de reiniciarse y una derecha al alza a escala nacional (en torno al 50% en intención de voto), amén de un Gobierno fracturado por dentro y chantajeado desde fuera por el nacionalismo vasco y catalán.

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