Guillermo Juan Morado
Católico y masón
Con frecuencia surge la pregunta acerca de la posible compatibilidad entre la pertenencia a la Iglesia Católica y la vinculación a la masonería. Los obispos de la Conferencia Episcopal Nórdica acaban de enviar una carta sobre la masonería a los sacerdotes de sus diócesis para dar una respuesta clara y establecer unas disposiciones en el plano pastoral y sacramental.
Parece que durante años ha habido incertidumbre, especulaciones y opiniones divergentes en los países nórdicos acerca de si los fieles católicos de esas naciones “pueden o no ser masones o pertenecer a una logia masónica”: “A la luz de las diferencias que a veces se perciben entre las distintas corrientes de la m, se asentó en nuestros países la opinión de que la masonería nórdica se distingue de tal modo que la pertenencia a ella podría estar permitida para los fieles católicos en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia”.
Para esclarecer la cuestión, la Conferencia Episcopal Nórdica mantuvo una reunión con los superiores y oficiales del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante una asamblea plenaria celebrada en Roma del 1 al 5 de septiembre de 2025. La respuesta del Dicasterio despejó cualquier duda. Por consiguiente, señalan los obispos: 1) “No existe excepción alguna, ni norma o regla particular, y en consecuencia ninguna dispensa en la Iglesia que distinga la adhesión a la masonería en los países nórdicos de las disposiciones de la ley universal de la Iglesia”. 2) Por tanto, “las disposiciones del derecho universal y las normas y orientaciones específicas emanadas por la Sede Apostólica sobre la cuestión de la masonería se aplican plenamente y sin excepción en el territorio de la Conferencia Episcopal Nórdica”.
La firmeza de la Iglesia Católica en esta cuestión no juzga negativamente sobre la buena voluntad o las buenas obras de las personas, sino que nace “de la conciencia de que los principios teológicos y filosóficos de la masonería son incompatibles con la profesión de la fe católica”. Esta incompatibilidad tiene consecuencias en el plano pastoral y sacramental: Se ha de alentar a todo católico que sea al mismo tiempo masón o miembro de una logia masónica a que abandone dicha pertenencia. Todo católico que sea al mismo tiempo masón o miembro de una logia masónica debe abstenerse de recibir la Sagrada Comunión y tiene prohibido recibir otros sacramentos. Todo masón o miembro de una logia masónica que solicite el bautismo en la Iglesia católica, o que desee entrar en plena comunión con la Iglesia católica como cristiano válidamente bautizado, debe poner fin a dicha pertenencia antes del bautismo o de la recepción en la plena comunión.
Ninguna parroquia, ningún instituto de vida consagrada o sociedad de vida apostólica, ninguna organización o institución católica de nuestras iglesias locales debe celebrar acuerdos de colaboración con masones o logias masónicas ni utilizar propiedades pertenecientes a logias masónicas.
Es importante delimitar bien los campos, para evitar la confusión. Una tarea que ya habían llevado a cabo hace años los obispos alemanes, indicando diversas razones que fundamentan esa incompatibilidad. Entre ellas, la cosmovisión relativista de la masonería, que niega la posibilidad del conocimiento objetivo de la verdad; su comprensión de la religión como intentos en competencia por expresar una verdad divina inalcanzable; el concepto deísta del “gran Arquitecto del universo”, que excluye la noción de un Dios personal; el rechazo de la Revelación; una concepción de la tolerancia que obliga a aceptar cualquier idea, por contradictoria que sea; unos rituales que se asemejan a los sacramentos y pretenden transformar objetivamente a la persona; y una pretensión de totalidad sobre la vida del masón que no deja espacio a la misión de la Iglesia.
Para un católico, el ejercicio de la libertad ha de ir acompañado de la coherencia. Los obispos nórdicos lo recuerdan.
Contenido patrocinado
También te puede interesar