La casa incógnita
David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno, al que la Audiencia de Extremadura va a juzgar acusado de delitos de prevaricación y tráfico de influencias, se ha negado a desvelar la dirección de su domicilio cuando la instancia que va a juzgarlo se lo ha requerido para hacerle llegar las notificaciones referentes a su procesamiento. De hecho, y según cuentan los periódicos, Sánchez le ha comunicado a su procurador que, acogiéndose a su derecho, va a acudir a recogerlas personalmente cuando sea necesario hacerlo. David, que deberá responder de un posible trato de favor en la concesión de una plaza en la Diputación de Badajoz, se niega por tanto a revelar dónde vive y por algo será por lo que no quiere hacerlo. Él, en efecto, tiene derecho a recoger los oficios en mano, pero una buena parte de nosotros también tiene derecho, vistos los antecedentes y los dientes de sierra que definen su comportamiento, a preguntarse por qué se niega a contar el lugar donde se halla su domicilio. No lo va a pregonar desde el centro de una plaza pública para que todo el mundo lo sepa, sino en el estricto ámbito de una instancia judicial lo que debería ser argumento bastante para no tomar tantas precauciones absurdas. Teniendo en cuenta que el domicilio del hermano del presidente ha sido objeto de no pocas especulaciones –desde una quinta en Portugal hasta el propio Palacio de la Moncloa y no precisamente de visita- lo normal y natural es que el pueblo soberano no deje de preguntarse y con el debido respeto, ¿pero bueno, dónde vive este tío?. ¿Por qué lo oculta tan celosamente?
Se espera que David Sánchez y el resto de los procesados en esta causa –que son once entre los que figura el último aspirante a la presidencia de la comunidad por el PSOE, el derrotado Miguel Gallardo- comparezcan ante el juez a partir del día 28 de mayo en una vista que deberá acabar con la sesión de conclusiones finales el día 4 de junio. La última vez que David Sánchez refirió su domicilio a una autoridad judicial fue el pasado verano y señaló la villa portuguesa de Elvas. La jueza se lo preguntó ante el temor de que se marchara a Japón donde al parecer reside su esposa.
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