Ramón Pastrana
Van life
Dice Isabel Ayuso que a ella le llama “cariño” un asesor de la Comunidad que preside y le arranca la cabeza. Y contando con el tono chispero y crudo que utiliza en sus comparecencias la presidenta madrileña, hay que reconocer que tiene razón. Sobre todo si, como se ha establecido previamente, Francina Armengol, hoy presidenta del Congreso de los Diputados -lo que equivale a ser la tercera autoridad del país- ha negado por activa y por pasiva tener una relación cualquiera con el llamado “señor Koldo”, personaje que hoy se enfrenta a un buen abanico de cargos como preeminente integrante de la banda de las mascarillas, que acusan a una trama fraudulenta que estafó grandes cantidades de dinero público valiéndose de su posición de privilegio y su dominio de diferentes instancias en el Gobierno y en el Estado.
Si por un momento, y sustrayéndonos del ámbito que rodea a los presuntos integrantes de esta banda , supusiéramos que todos ellos son inocentes de los delitos que se les imputan, la atmósfera creada por todos ellos, su modo de expresarse, la chulesca utilización de un lenguaje obsceno, envilecido y propio del hampa, las frases escritas en correos por sus integrantes de la calaña de “qué buena estás en pantalones” para la presidenta de Adif que también parece integrarla, o “vale cariño te mantengo informada de todo” en su intercambio con Armengol, bastan para inducir a la descalificación completa de una casta de gobernantes con ademanes de golferío, comportamiento zafío e irrespetuoso, modales machitas, ademán de hampones y chulería infame. Eso si fueran inocentes. Si además son culpables, no solo son impresentables como personas sino dignos de un castigo ejemplar como delincuentes habituales.
El ámbito irrespirable que ha ido creciendo en torno a las esferas de poder en los últimos años es tan tóxico que no basta con aplicar la ley para retirarlos de la circulación en caso de que se demuestre su participación en los actos que se les atribuyen sino que es menester aplicar una suerte de desinfectante que elimine olor, sabor y presencia. Y conviene recordar que si Armengol ha negado cualquier relación con Koldo, la UCO ha presentado 65 correos compartidos que lo niegan. Mentir ya no tiene importancia.
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