Itxu Díaz
Marisú, la poderosa
La quincuagésima reinvención de Pedro Sánchez ha consistido en colocar en el que supuestamente es el puesto de mayor responsabilidad del Consejo de Ministros –titular de la cartera de Hacienda y vicepresidente del Gobierno- a un ministro con toda la barba llamado Carlos Cuerpo, muy lejos de la figura entusiasta y folclórica de María Jesús Montero que ha cumplido en su papel de jalearle las gracias a su presidente, respetar religiosamente sus designios, aplaudir en las sesiones de control del Parlamento cuando Sánchez toma la palabra, y considerarse la mujer más poderosa de la democracia, como recientemente ha destacado en una de sus primeras intervenciones de campaña. Esa figura, entre entrañable y patética, se ha dejado más cosas sin cumplir que las que ha puesto en marcha. Por ejemplo, se ha marchado sin firmar unos Presupuestos en los últimos cuatro años y prometiendo reiteradamente en cada intervención que serían presentados. Lo que en cualquier democracia europea sería considerado una ausencia imperdonable y un comportamiento que no podría ser consentido estando además acompañado por una mentira permanente y una falta de respeto inexcusable al contribuyente -absolutamente ignorante de dónde van a parar los dineros que se restan de su cuenta personal- ha sido tratado como una anécdota e incluso un acicate para su nueva versión de aspirante a la presidencia de Andalucía, su tierra natal. A ello va…
Cerrado este capítulo y alejada Montero de una responsabilidad en la que ha permanecido el mismo tiempo que Sánchez en la Moncloa, el presidente ha resuelto cambiar de tocata y adjudicar el cargo a un personaje serio y aparentemente suficientemente preparado para asumir un ministerio que necesita angustiosamente un perfil como el de Carlos Cuerpo para que alguien vuelva a tomárselo en serio. Cuerpo es un perfil de ilustrado y profesional, competente y bien formado en la materia que se le exige, prudente, sensato, conciliador y, hasta donde llega la posibilidad tratándose de Sánchez, independiente. No es militante socialista, se maneja y tiene experiencia en los foros internacionales y tiene todos los ingredientes para dar la talla. Lo que pasa es que Sánchez a estas alturas, contamina todo lo que toca. A ver si Cuerpo se libra.
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