Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
La llegada de un nuevo milenio ha supuesto un cambio profundo en la mayor parte de los escenarios sociales, económicos, culturales y políticos de un mundo cuyos habitantes se van acomodando dificultosamente a entornos que ni conocen ni entienden. Especialmente difícil es esa adecuación para los más viejos del espectro, aquellos a los que todo nos resulta demasiado complejo para que las circunstancias nos obliguen a entenderlo. En este nuevo siglo XXI, las guerras ya no son como las de antaño que se dirimían a cañonazo limpio y se ganaban porque uno de los contendientes mataba más gente que el otro y acababa sepultándolo en dolor, sangre, pólvora y escombros. Hoy, las maniobras iniciadas por el presidente Trump nos acerca a un nuevo concepto de guerra que se litiga con ordenadores de gran potencia y se desarrolla en los campos de la alta tecnología, la económica, las finanzas y el macro comercio. No es necesario que haya muerte física aunque todos sabemos que al menor descuido y en el momento en que uno de los implicados apriete el botón, todo volará por los aires y los que queden si es que quedan, tendrán que iniciar el mundo desde cero es decir, partiendo de las cavernas.
Hace un par de días hemos sabido que un falso Pedro Sánchez y otro falso Núñez Feijoo se asoman con una sonrisa a los teléfonos móviles glosando las excelencias de inversiones en criptomonedas. La realidad es que ambas imágenes son falsas, están creadas por Inteligencia Artificial y forman parte de una planificada artimaña de timo en cadena que lleva ya estafados millones de euros a ciudadanos que se han tragado el anzuelo.
Personalmente llevo algunos meses siendo víctima de una nueva modalidad de bullyng siguiendo esa directriz no escrita pero tan frecuente en el milenio nuevo que consiste en variar los escenarios convencionales y convertirlos en completamente nuevos y tan difíciles de comprender que en esa complejidad estriba precisamente su éxito. En este caso se trata de un acoso telefónico permanente y continuado por el que se advierte a la víctima que está pagando demasiado por su tarifa eléctrica y se le ofrece otra mejor o un cambio de operadora que va a suponer grandes ventajas Detrás hay una operación para captar datos. Es un bullyng nuevo, emancipado del de siempre, pero no por ello menos cruel y reprobable. Todo cambias. Especialmente lo malo
Contenido patrocinado
También te puede interesar