Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Los últimos episodios que señalan a Leire Díez como unos de los agentes al servicio de la dirección del PSOE para el trabajo en la sombra, tienen la mala costumbre de recordarnos tiempos pasados y traer a la memoria episodios oscuros de la historia de un partido que en los últimos tiempos se está significando por la opacidad de sus comportamientos. Es verdad que la corrupción anida en cualquier parte y que el PP se involucró en situaciones anteriores hasta las cejas –la mayor parte de los involucrados en las tramas de corrupción y compra y venta están en la cárcel- abundando en escenarios delictivos que producen vergüenza. Pero el PSOE se ha distinguido siempre por una vocación clientelar en sus prácticas corruptas, significándose en un estilo de pudrición muy particular en el que se premia y se justifica el pringado unido al vasallaje. Ese estilo lo utilizó en Andalucía el hermano de Guerra instalándose una oficina apócrifa para recolocar a sus amigotes y el sistema acabó perpetuándose en el famoso asunto de los ERE de Andalucía en los que se arraigaron y el sistema se extendió hasta que acabó en el juez. La trama siguió incluso más allá de la sentencia tratado de salvar de la quema a sus protagonistas de más alto rango. En los años del plomo, el ala dura del Gobierno del PSOE montó un auténtico gabinete en la sombra para combatir ETA que acabó con ministros y altos caros en la cárcel, y Felipe salvó el tipo milagrosamente aunque nadie ignora en estos momentos casi medio siglo después, que él y no otro era el señor X:
La afición por la catacumba, unida a su permanente deseo de comprar voluntades a base de recompensas, puestos de trabajo o primas en dinero sucio ha acompañado a un partido nacido honrado y cada vez más empeñado en perder la honra por el camino, cuya actitud no parece dispuesta a variar por muchas etapas vergonzantes que han ido dejando por el camino. A día de hoy, con un presidente al que ha acabado trastornando su desmedida ansia de control y al que su ambición personal le ha servido para subordinarlo absolutamente todo a ella incluyendo las instituciones más prestigiosas, la vocación ha vuelto a imponerse y todo lo que ha tocado este PSOE de ahora parece estar sucio. Y es que la cabra tira al monte y esas cosas no se superan de un día para otro como no se supera de hoy para mañana la afición a la bebida o el vicio de fumar.
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