Un buen momento

Publicado: 07 abr 2026 - 01:05
Opinión.
Opinión. | Atlántico

El panorama político se torna judicial a partir de este regreso de vacaciones de Semana Santa teñido de inquietud y zozobra por los disparates que al otro lado del mar comete ese indocumentado y peligroso vecino de la Casa Blanca en el que se da cita la proverbial incultura geopolítica del americano medio y la cerrilidad que caracteriza a un toro cornilargo de la pradera de Texas. Este coctel explosivo capaz de reproducir un fenómeno tan alarmante como el que protagoniza un sujeto que ordena bombardear un territorio que por sí mismo no sabe situar en un mapamundi, ha logrado detener provisionalmente la hemorragia de deserciones en las filas de antiguos votantes que hoy repudian a sus políticos en esta España que duele y preocupa a la que con dulce candor cantaba la malograda Cecilia –esta España mía, esta España tuya, esta España nuestra ay, ay, ay, ay- que el fin de la Semana Santa y el inicio de un nuevo ciclo, nos recuerda que hay todo un rosario de causas pendientes y comportamientos no resueltos penalmente, algunos de ellos retomados tras casi veinte años como el que afecta a la cúpula de Interior cuando gobernaba Rajoy y las posible irregularidades cometidas por Montoro y su equipo cuando era todopoderoso ministro dueño y señor de la Economía y la Hacienda de todos nosotros. Luego vendrán los otros, con Ábalos, Cerdán, el hermanísimo, la señora del hermanísimo, la fontanera y el comisionista y lo que vaya saliendo para ponerlo todo perdido.

Ambos partidos, los dos realmente imprescindibles en el desarrollo político del país, cimientos del bipartidismo y primeros de este milenio nuevo encargados de preservar la tradición que desde los tiempos inmediatamente posteriores a la muerte de Fernando VII divide al país en izquierda y derecha se llamen moderados o exaltados, progresistas o conservadores, o de las mil formas por los que han sido conocidas las dos tendencias desde los tiempos de la Constitución doceañista, podrían aprovechar esta situación para limpiar de verdad de verdad sus sentinas. Sanear las bodegas e iniciar un nuevo ciclo lavados hasta detrás de las orejas. Pero va a ser que no. La triste realidad es que no conviene.

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