Una batalla tras otra: es la guerra

Publicado: 17 mar 2026 - 08:58
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Si hay una palabra merecedora del Oscar a la reiteración esa es 'guerra'. Para ser más preciso en esta ocasión, me parece muy apropiado el título, 'una batalla tras otra', dicen que un gran filme político -qué otra cosa podría ser- que se ha llevado la más preciada de las estatuillas, a la mejor película. Y es que estamos en tiempos batalladores y el cine es un reflejo de la realidad: no me refiero solamente a los misiles, drones, barcos y asfixias económicas que Trump propicia contra los enemigos que se va creando, sino también a las escaramuzas en las urnas nacionales. Aquí en España, por ejemplo.

No tema usted, que no voy a hacer otro análisis exhaustivo más de lo ocurrido en Castilla y León: quiero centrarme más bien en los efectos futuros del 'no a la guerra' que puedan obtener, aquí y ahora, el Partido Socialista y su líder, Pedro Sánchez, en los resultados de contiendas próximas, en junio en Andalucía muy en concreto.

Hay controversia sobre los efectos benéficos que el enfrentamiento con Trump, Musk, Netanyahu y demás que Sánchez mantiene le hayan reportado en los resultados castellano-leoneses. De hecho, esos resultados, aunque esperados en las encuestas, parecen haber descolocado a todos, sobre todo, me parece, a Vox, que no cubre sus expectativas, y a la izquierda a la izquierda de los socialistas, que se ha dado un batacazo muy significativo. Supongo que cada cual entenderá a su modo y manera el mensaje. ¿Retorno sutil al bipartidismo? Lo que sí está claro es que estamos, 'una batalla tras otra', abriendo una nueva etapa. Y que Sánchez va a seguir en el 'no' a la guerra, trasladándolo incluso, aseguran, a la próxima reunión del Consejo Europeo, el jueves.

Y es que Sánchez sabe que, desde el plano internacional, tiene mucho terreno nacional que ganar. Porque todos intuyen que Andalucía no va a ser Castilla y León, sino más bien Extremadura o, como mucho, Aragón. En Andalucía se juega el destino político de quien ha sido, es aún, la 'número dos' del PSOE y del Gobierno de Sánchez. Un probable descalabro de María Jesús Montero en esa batalla abriría otras muchas grietas, incluido el suelo de La Moncloa. Ahí vienen luego, dentro de doce meses, las batallas en Comunidades como Madrid, Valencia, Castilla La Mancha, etcétera. Y las elecciones locales. Y, claro, las generales, sean cuando sean, que yo sigo sin fiarme de los voceros oficiosos que las prolongan hasta el verano del 27.

No sé qué diablos tiene que ocurrir para que nuestros políticos cambien sus tácticas, sus estrategias, su mentalidad, tan guerrera. Y sus políticas, en general. Así, a lo más que pueden aspirar es a quedarse casi como están, escaño arriba o abajo, como ha ocurrido en Castilla y León. Se siguen necesitando los pactos entre muy extraños compañeros de cama, en frase de Churchill, porque aquí nadie ha querido, o no se ha atrevido, a cambiar una normativa electoral que perjudica a la nación y al Estado.

Las sorpresas, que confío en que las haya, empiezan ahora. El resultado en Castilla y León no ha sido, ya digo, sorprendente, y todos dicen, como siempre, que han ganado. Cuando, en realidad, todos han (hemos) perdido, porque los resultados de las urnas no resuelven nada. Ni en Mérida, ni en Teruel, ni en Soria, ni, menos, en Siria, claro.

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