Rafael Torres
Un tío dando voces
Fue allá por marzo de 2019 cuando se inició un problema artificial que no tenía razón de ser.
Teniendo como fondo unas ruinas prehispánicas, el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, se quejó de los presuntos crímenes cometidos en México por los conquistadores españoles, exigiéndole al rey Felipe VI que pidiera perdón.
Es tal el odio que AMLO siente por España que, si ello fuera posible, hubiera exigido que Felipe VI se arrodillase ante una estatua de Huitzilopochtli echándole incienso.
Mas que exigir que el monarca español se disculpase, lo que un AMLO, resentido y acomplejado, era humillar a España.
Vale la pena recordar que el abuelo de AMLO era un español nacido en Santander.
Efectivamente, España debe pedirles perdón a los mexicanos por haber enviado a México al abuelo de dicho sujeto.
Durante todo el sexenio de AMLO, las relaciones de ambos países fueron tensas, llegándose al extremo de que cuando Claudia Sheinbaum tomó el poder Felipe VI no fuese invitado a la ceremonia.
A los pocos días de que AMLO dejó la Presidencia se vio a su esposa Beatriz merodeando por la embajada de España en México para iniciar las gestiones conducentes a obtener la ciudadanía española. Incongruencias extremas.
Una vez iniciado el sexenio de Claudia, siguió la tensión puesto que la nueva presidenta siguió insistiendo en lo del perdón.
Fue a principios de este año cuando, con motivo de una exposición mexicana en Madrid, el monarca español, tibiamente, mencionó que se habían cometido algunos abusos.
Esto fue más que suficiente para que Claudia diese brincos de alegría y perdonase a don Felipe por no haberse disculpado antes.
¿Qué estaba pasando? ¿A qué se debe cambio tan radical entre las posturas de Claudia y de AMLO?
Dentro de pocos días (este fin de semana) habrá de celebrarse en Barcelona una cumbre a la que están convocados los personajes populistas hispanoamericanos.
Claudia quería existir a como diese lugar, cosa que no hubiera sido posible si continuase la tensión entre ambos países.
¿Qué tan importante es esa cumbre a la cual Claudia tiene tanto interés por asistir?
Mas que la demagogia, son los números los que hablan y en dicha cumbre los principales asistentes que siguen gobernando son: Claudia (México) Lula da Silva (Brasil) Gustavo Petro (Colombia) y Pedro Sánchez (España)
Cuatro son los principales líderes populistas en funciones. Menos mal porque con cuatro personas puede organizarse una partida de dominó.
¿Qué está pasando con los restantes países a quienes estos cuatro sujetos dicen representar?
Que por una u otra causa, en cuanto han tenido oportunidad, han ido abandonando el escenario, dándose casos tan grotescos como el de un Maduro al que también le hubiera gustado estar en Barcelona de no haber sido porque Trump se lo llevó como invitado y con los gastos pagados a una cárcel norteamericana.
No vamos a examinar uno por uno cada país del continente hispanoamericano.
Baste decir que en todos ellos se da una constante: Se han ido desengañando de un populismo que los ha empobrecido.
El principal fruto de dicho desengaño ha sido que, siempre que ha habido elecciones, los pueblos votan masivamente en favor de los candidatos derechistas.
El ejemplo más reciente lo tenemos en Perú en donde los dos principales candidatos -que contenderán el 7 de junio en una segunda vuelta-son opositores al socialismo y partidarios de la libre empresa.
Los pueblos hispanoamericanos han sabido aprender las lecciones de la Historia y dicho aprendizaje les garantiza que no habrán de repetir los mismos errores que tantas desgracias les trajeron en el pasado.
¿Qué pensar de la mini cumbre de Barcelona? Que se trata de una reunión de fracasados que lo único que hacen es vomitar demagogia sin dar soluciones.
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