Nemesio Rodríguez Lois
¿Pedirá Felipe VI perdón a paraguayos, argentinos y brasileños?
No rehuso reconocer que como es lógico tengo mis propias ideas políticas y que mi voto, en principio, apoyará al partido cuyo ideario más se aproxime a mi ideal; pero en estas líneas no pretendo airear fobias ni filias, sino simplemente y con total neutralidad invitar a la reflexión y preparación de nuestra comparecencia en los próximo comicios electorales que decidirán la composición del Concello que nos va a gobernar.
Y precisamente, como primera premisa, me gustaría que recuperásemos el concepto de Concello, ya que la dicotomía de Alcaldía y Tenencia de Alcaldía me sigue mereciendo , con benévola intención, el calificativo de ridícula. No gana el encuentro el portero que mantiene la meta imbatida ni el delantero que hace los goles. Lo gana el equipo.
¡La que se avecina con el enfrenamiento de Caballero y Corina! Este involuntario y ramplón pareado no pretende ignorar al Bloque Nacional Galego que con toda seguridad asumirá su importante rol con el ímpetu que le caracteriza. Pero nadie duda que el verdadero epicentro de la batalla será protagonizado por socialistas populares y que además para hacer más épico el enfrentamiento, casi con rasgos de capicúa o palíndromo, se da la curiosa circunstancia de que el señor Caballero siendo presidente de la Autoridad del puerto accedió a la Alcaldía arrebatando la vara de mando a la señora Porro y que ahora ésta, que es la actual presidente de la Autoridad portuaria, tratará d hacerse con la Alcaldía desalojando de su sillón al señor Caballero. Claro que estas especiales rutas de ida y vuelta nos ofrecen a los ciudadanos electores una oportunidad única para decidir nuestra opción con verdadera razón de ser, porque podemos calibrar éxitos y fracasos, aciertos y errores o cumplimiento de promesas en acciones de gobierno en un marco de paralelismo inigualable . Estupendo gargarismo para clarear la voz de las urnas.
Para la campaña sería deseable que cada candidato exponga y aun magnifique sus virtudes, pero con respeto para el rival y sin poner el énfasis, precisamente, en ningunearlo. Yo recuerdo que en mi etapa de estudiante en Londres solía acudir a los mítines al aire libre en el mundialmente famoso Hyde Park Corner para escuchar a los políticos que en improvisadas tribunas proclamaban su mensaje y cuando querían referirse a alguno de sus oponentes lo citaban siempre como my dear friend (mi querido amigo). Mi objetivo no era informarme sobre la política inglesa, sino asistir a una clase del idioma, pero también recibí una importante lección : La democracia puede y debe ejercerse con ecuación.
El acierto en la elección de los gobernantes municipales y sobre todo la correcta y acertada actuación de éstos es de vital importancia para el desarrollo de la ciudad y convivencia de los ciudadanos, por eso cabe pedirles que sin renunciar a sus ideales sean capaces, en momentos puntuales, de romper el corsé que les impone su propio partido, anteponiendo el bien común. Petición extensiva a la oposición que, además de controlar, debe cooperar. Que no nos ofrezcan el bochornoso espectáculo de ver a policías municipales y del puerto en casi bélico enfrentamiento.
Por supuesto que Corina no pide ni necesita mi consejo, pero aun así, ante la que se avecina, me atrevo a recordarle que su triunfo pasa inevitablemente por la obtención de una mayoría absoluta; dificultad que no precisa superar su oponente porque cuenta con el comodín que ella no tiene- de la coalición.
Tampoco Caballero pide ni necesita mi consejo, pero para mantenerme en el fiel de la balanza, para la que se avecina le ofrezco a pie forzado un pensamiento de Oscar Wilde, sagaz como todos los suyos: 'Los hombres desde su vanidad quieren ser el único amor de una mujer. Las mujeres con su sentido práctico prefieren ser el últmo amor de un hombre.'
La Alcaldía es el objetivo de un idilio en ciernes que va a exigir algo más que requiebros y falta poco para que las urnas hablen certificando nuestra decisión. Personalmente al ejercitar mi voto haré votos para que Dios reparta suerte y, si puede ser, que lo haga en función de merecimientos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar