Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Empieza a cundir cierto nerviosismo con el desarrollo del Barrio do Cura, tanto tiempo esperado, 25 años de trámites, frustraciones y paralizaciones, cumpliendo la maldición sobre las grandes obras viguesas, que se dilatan en el tiempo. Barrio do Cura no va a ser una urbanización cualquiera, sino la fachada de Vigo por su emplazamiento como una pieza destinada a unir Torrecedeira, una calle que nunca se terminó, con el Casco Vello y el Paseo de Alfonso XII. Y ahí está el asunto, porque a medida que avanzan las obras y se levanta el primero de los edificios, comienza a menguar la vista desde el mejor mirador a la Ría que hay en todo el casco urbano, un punto único, muy visitado, con unas puestas de sol espectaculares y que no puede bajo ninguna circunstancia ser recortado en lo más mínimo. Y es lo que parece: el primer bloque se levanta sospechosamente por encima de la línea del mar y hace desaparecer una pequeña parte de la Ría. Pero no está terminado y solo es uno de los tres autorizados, el más esquinado. Falta todavía el tejado, así que subirá algo más. Y sobre todo, restan otros dos que estarán ocupando el centro y que van a ser dos bloques residenciales de gran densidad.
Cierto que el proyecto contempla alargar el mirador, así que no se puede dar nada por seguro, si es que la imagen mostrada del plan diseñado por Alfonso Penela se cumple. Un arquitecto que ha sido autor en Vigo de obras de impacto, como buena parte del campus universitario, la transformación del viejo hospital Xeral en la Cidade da Xustiza y la rehabilitación del Mercantil como sede del Real Club Celta. Por su trayectoria, merece cuando menos dejar en suspenso el veredicto final. Seguiremos atentos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último