Fermín Bocos
Marruecos acelera, Melilla se asfixia
No es fácil ser periodista hoy en día en un horizonte en el que uno debe saber más de economía política que de la ciencia de narrar lo que pasa cada día. Suena a necesaria la presencia de unos medios de comunicación equilibrados y honestos para explicar lo que ocurre a día de hoy en la nación, y debería corresponder a los profesionales de la noticia la responsabilidad de explicar al sufrido pueblo que está pasando y sobre todo, por qué está pasando. Pero en un escenario tan cambiante como el que nos sirve de telón de fondo y con un presidente que un día dice una cosa y al día siguiente dice la contraria y no pasa nada –la versión oficial y la que refleja el catecismo del arte de gobernar según Sánchez es que no ha mentido sino que ha cambiado de parecer y ese cambio obedece a su permanente preocupación por el bienestar de los españoles- dar a conocer un dictamen certero de por qué pasa lo que pasa ya no es cosa de unos profesionales de la información sino de una congregación de magos expertos en la interpretación de los designios celestiales. Una comunicación directa con Dios nuestro señor, que se encargue de desentrañar los acertijos que saltan cada mañana.
Pilar Alegría Continente, una maestra de 49 años que ha ido desarrollando desde los primeros tiempos del nuevo siglo una febril actividad política desde que solicitó su ingreso en el PSOE aragonés en 2007, tras pasar por varios destinos cada vez con más contenido y hacerse cargo de la dirección de ministerios de alguno de cuyos departamentos como el de Deportes no tenía y sigue sin tener la más remota idea, ha recibido el encargo de ganar las elecciones a la presidencia de su comunidad natal la misma en la que nacieron personajes tan ilustres como Francisco de Goya, Luis Buñuel, María Moliner o Santiago Ramón y Cajal que hacen de Aragón una tierra de gente sumamente notable. Mandar a Alegría a pelear un territorio que ha sido apaleado por el Gobierno central en su tratamiento administrativo y económico especialmente significativo e insuficiente contando con la referencia de la fronteriza Cataluña que se lo lleva crudo, no parece un acto de reconocimiento y recompensa sino un castigo, y por eso digo que hay que citar a los magos para que lo desentrañen.
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