La arriesgada propuesta de Jordi Sevilla para regenerar el PSOE

Publicado: 15 ene 2026 - 01:10
Opinión.

Tradicionalmente, a todos los que se han manifestado críticos con el modo que lleva Pedro Sánchez la dirección del PSOE, y sus consecuencias en el Gobierno, los sanchistas han respondido con toda suerte de insultos y descalificaciones. Otra vez, sobre todo en redes sociales, se despliega el mismo fuego graneado contra la propuesta de regeneración de Jordi Sevilla. Hicieron lo mismo anteriormente con Corcuera, Leguina, Redondo y todos cuantos han criticado la evolución de Sánchez y propuesto rectificarla dentro del partido con sus consecuencias sobre la gobernación del Estado. No sólo se les ha calificado de “fascistas”, sino que hasta se ha propuesto la expulsión (y se recogen firmas al efecto) del que recreó el PSOE en Suresnes, Felipe González. Lo más pintoresco es que se la acuse de incumplir el Código ético del PSOE, aquel que en 2023 modificó Sánchez para encajar el indulto y la posterior amnistía, cuya concesión contravenía el punto 8 (que se hace desaparecer) del Código ético de 2014, vigente cuando Sánchez pasa a controlar el partido y llega al Gobierno.

La lista de los fascistas la encabezada por el presidente de Castilla la Mancha Emiliano García Page, seguido por el fallecido Javier Lambán, ex presidente de Aragón, Alfonso Guerra, Susana Diaz, Felipe González, Fernández Barra, Rodríguez Ibarra, Paco Vázquez y otros. Incluso se ha elaborado un cartel expresivo que se hace circular actualizado en redes sociales y que fue colocado por las paredes incluso en las elecciones andaluzas. Aparte de las expulsiones de Nicolás Redondo o Leguina, otros destacados militantes como Odón Elorza, ex alcalde de San Sebastián y ex diputado, se apartaron del partido, afirmando, como hizo éste que su estructura era de cartón piedra y que no encontraba sitio para él.

Pero con todo, nada ha superado la propuesta, con recogida de firmas, de expulsión de Felipe González, por sus críticas sobre todo a la ley de amnistía, patrocinada por Amparo Rubiales expresidente del PSOE de Andalucía, quien escribía: "¿Qué pretende Felipe? ¿Por qué nos hace esto?". Lo más curioso es que acusa a González, por sus críticas, de incumplir el Código Ético reformado en 2023, del que desaparece el punto que justamente habría impedido conceder los indultos y la amnistía, que criticara González.

Oficialmente, el PSOE, el aparato del partido ha reaccionado a la iniciativa de Jordi Sevilla, afirmando que la estudiará, ¿pero quién?, ¿Acaso el comité federal, la comisión ejecutiva, la comisión de ética? Porque lo que dice el ex ministro y presidente que fue de Red Eléctrica, es muy concreto, y es compartido por millones de ciudadanos. Al tiempo pone la diana en el centro de la gestión de Sánchez, ya que, dice “Esta puede ser la primera legislatura de la democracia sin presupuestos, mientras obligan, a veces bajo chantaje, a aprobar medidas que poco o nada tienen que ver con una agenda socialista para España”. Y a ello se sume el efecto “serendipia” adverso, cuando se busca una cosa y se logra otra. O sea, que esta claro.

El llamado “Manifiesto Socialdemocracia 21” de Sevilla se presente no para promover una corriente de opinión, sino como una plataforma de reflexión o debate para que el PSOE abandone el populismo y la subordinación que protagoniza Sánchez, como vulnerable rehén de sus socios. El PSOE precisa dar un viraje, para volver a colocarse en su sitio, pero la invitación trasciende al partido y convoca a todos los ciudadanos progresistas. Es tiempo que el PSOE recupere los valores perdido y abandonados por el sanchismo. Al reforzar la esencia socialdemócrata se podrá conjurar la desilusión de tantos ciudadanos y poner fin al crecimiento de la extrema derecha. Pero para ello hay que “abandonar los radicalismos estériles y orientar las capacidades del partido como proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante, mayoritario, centrado en los problemas de los ciudadanos y abierto a consensos democráticos con sus adversarios políticos en cuestiones de Estado”.

El partido debe ser capaz de negociar acuerdos con los partidos democráticos en las cuestiones esenciales, siempre compartidos con los partidos constitucionales, y zafarse del populismo y las imposiciones que Sánchez acepta de sus socios de Gobierno. De momento, como un eco lejano, Emma López, que no es precisamente una figura de gran relieve en la práctica, pese a su cargo de responsable de Estudios y Programas del PSOE y portavoz adjunta, vino a decir que la dirección “estudiará con cariño” el manifiesto de Sevilla, porque las propuestas mayoritarias o minoritarias siempre son muy bien recibidas y escuchadas”. Pero reduce todo a un debate o un tema de conferencia en un cursillo de verano. Y ahí queda todo.

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