Algo pasa con Edmundo

Publicado: 11 sep 2024 - 03:50

La hora de la cena se ha puesto cara en la televisión ahora que las cadenas lo han apostado todo para darle la batalla a “El Hormiguero” y para eso la pública ha contratado a Broncano. Mucho dinero para un intento inútil según van las cosas, porque Pablo Motos ha contraatacado fuerte llevando a su programa a figuras de la talla de Rafa Nadal o Javier Cámara y estos últimos días a Victoria Federica de Marichalar Borbón, que no es que tenga un interés desmedido por si misma, pero sí lo tiene por lo que significa esta joven de más de un metro ochenta que se presentó en el plató con una tarta aparentemente deliciosa y con una sonrisa lánguida capaz de captar tres millones de telespectadores. Pablo Motos a su lado parecía el Augusto del circo Price, pero eso era lo de menos en la cita porque la pelea no estaba en el contenido sino en la personalidad del invitado y en eso no hay color. Además y de paso, como Motos es un tipo muy listo, aprovechó la presencia de la joven influencer de sangre real para hacer publicidad de otro de los programas que produce su productora en el que Victoria Federica también ha participado. Se llama “El reto”, se emitirá en invierno y desatará pasiones actuando en pruebas de apnea, tiro con arco, equilibrio extremo y danza acrobática. El paso de Victoria Federica sirvió para asegurar la cabecera de difusión del día y del mes, y para ir preparando a la audiencia con vistas al futuro. Lo que se dice matar dos pájaros de un tiro e incluso tres. La tercera pata de esta estrategia es advertir a RTVE que por el camino de la competencia van mal y que se olviden de desbancar a “El Hormiguero”, el programa de variedades líder con mucho del universo audiovisual, que seguirá siéndolo en el futuro por mucho que la cadena pública se gaste lo que no tiene en el contrato de estrellas. Y ese es precisamente la madre de todos los debates. Es decir, hasta dónde y por qué, la televisión propiedad de todos los españoles ha de invertir un dinero con el que no cuenta porque vive en un agujero negro, para tratar de dar la batalla a una empresa privada en la conquista del entretenimiento. Las televisiones privadas se gastan en este cometido el dinero de los accionistas y en general, lo devuelven multiplicado. La pública se gasta el dinero de todos los españoles y la deuda continúa creciendo. Ahí está la diferencia.

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