Nemesio Rodríguez Lois
¿Pedirá Felipe VI perdón a paraguayos, argentinos y brasileños?
Se anuncia la promulgación de un drástico y posiblemente necesario decreto con el objetivo declarado de reforzar la solvencia de la Entidades Financieras y sanear todo el sector. Pese a ese marco generalista parece querer incidir más en el 50% del sistema que conforman las Cajas de Ahorros; hasta el punto de que algunas voces insinúan que el otro 50% -la banca- no es ajeno a la génesis de tal decreto.
Lo cierto es que la exigencia de elevar el ratio del capital cuore en dos puntos y hacerlo con toda premura es un reto que difícilmente podrán afrontar algunas Cajas, especialmente por los limitados medios tradicionales de capitalizarse. Y en un insensato ejercicio de bandazos sólo veinticuatro horas más tarde se insinúa que el incremento será de cuatro puntos Algo así como si para que un individuo no pudiera andar, se le amputase una pierna y para evitar que se mantenga en pié con una muleta se le amputa la otra. Ante las dificultades de capitalización aparte de las reservas sólo se puede pensar en vender algún activo (¿?) y, si acaso, en las no muy convincentes cuotas participativas con derechos políticos- el propio decreto quizá ocultando otro objetivo- abre dos nuevas vías para captar capital, pasando siempre por la bancarización de las Entidades de ahorro; atraer fondos privados aportados por futuros accionistas y, en su defecto nutrirse con fondos públicos que convertirían al Estado en accionista. Y aquí salta la primera alarma porque esta segunda posibilidad, tal vez la que se busca, conlleva una inequívoca y no deseada politización de las Cajas, de cuyo resultado tenemos nefastas experiencias. Rechacemos esta probabilidad dejando la administración de las Entidades en manos de profesionales capacitados y honestos, sin perjuicio de someterlos a los más rigurosos controles y exigirles toda clase de responsabilidades.
Si se obvia la dificultad de capitalización por la transformación en bancos, otra aciaga e importante consecuencia sería la desaparición de la obra social, estandarte y carnet de identidad de las Cajas. Causa cierto pasmo que un dirigente socialista haya afirmado que la obra social no desaparecerá porque la continuará una fundación. Perfecto si concretase como se va a financiar tal fundación, porque conviene recordar que los beneficios finales de las Cajas, después de las dotaciones a fondos de amortización y de insolvencias, a las atenciones fiscales, etc., tienen dos cauccs perfectamente delimitados : reservas y obra social. ¿Se puede admitir la utopía de que haya inversores que suscriban acciones sabiendo que sus posibles dividendos se convertirán en altruistas dotaciones sociales? Con algún posible matiz este pesimista augurio, se extiende incluso para el caso de una nacionalización derivada del aporte de fondos públicos
Por otra parte, en su vertiente financiera la mayoría de las Cajas han hecho sus deberes de forma aceptable y me atrevo a afirmar que en la vertiente social el conjunto de Cajas ha proporcionado a la comunidad una aportación impagable. Ejemplarizando y ciñéndonos a nuestro entorno más cercano pensemos por un momento que no contásemos con frutos de nuestra Caja tan jugosos como la Universidad, la Escuela de Negocios, el Centro de Formación Profesional de San Roque, las becas de estudios, las bibliotecas, las salas de conferencias, las salas de exposiciones, los centros culturales que dan cobijo a la música y el teatro, las guarderías infantiles y clubs de Jubilados, la ueva ciudad erigida en el Polígono de Coya, etc. etc. Una pesadilla demasiado angustiosa que obliga a despertar con un rotundo NO al adiós a las Cajas y deseándoles larga vida.
En el aspecto financiero y en el caso concreto de la nuestra Caja -en plena digestión de la fusión-, los datos que acaba de facilitar al CNMV, sin ser óptimos ,y pese al retorcido enfoque de algunos medios de comunicación, son esperanzadores. Las posibles dificultades se derivan del brusco cambio de condiciones, ya que hace sólo unos meses se aceptaba un cuore capital del 6% a un plazo que expiraba en el 2015, aumentando ahora el ratio al 8 ó 10% y reduciendo el plazo a la nada. No olvidemos que aquellas condiciones había recibido el visto bueno de auditorías, Banco de España y autoridades. Y creo haber leído que la Comunidad Europea prevee que el ratio de cuore capital alcance el nivel 10 en el año 2019 y no de forma generalizada. Aquí presumiendo de ser más papistas que el Papa y con una insaciable dieta de despropósitos se hace saltar la alarma de un inminente riesgo, sin ruborizarse por las reiteradas manifestaciones del Presidente el Gobierno y de la Ministra del ramo, afirmando que estábamos en la champions ligue de la economía y que nuestro sistema financiero era el más sólido de Europa. Tal incongruencia obliga a peguntarse ¿Ignoraban la situación o mintieron descaradamente? Cualquiera que sea la respuesta, les descalifica de modo absoluto.
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