Victoria Lafora
El secreto de las joyas
El árbitro somalí Omar Abulkadir Artan, elegido el pasado año como el mejor de África no podrá arbitrar ningún partido del Mundial de Fútbol en Estados Unidos porque este país no le concede la visa para entrar en su territorio, pese a haber sido seleccionado por la FIFA como uno de los 52 árbitros que han de dirigir los partidos que se celebren en Estados Unidos, México y Canadá. Después de esta decisión arbitraria sobre la que no se conocen los motivos reales y sean cuales sean estos, que nadie vuelva a hablar del fútbol como un territorio para la unión de los pueblos y adalid de los más bellos ideales. No es así, y si la FIFA no ha sido capaz de defender a uno de sus elegidos y se ha plegado a las exigencias estadounidenses el resto de los árbitros debieran organizar una huelga y negarse a pitar hasta que readmitan al somalí. Estados Unidos se ha creído que el balón es suyo y también perjudica a la selección iraní, que tiene que ir y volver para jugar en USA. Es el abusón el patio que impone sus normas por encima de las establecidas. El fútbol mueve mucho dinero y muchos intereses, pero no entiende de dignidad.
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