Cuando abres la jaula del lobo

Publicado: 19 ene 2025 - 01:00 Actualizado: 19 ene 2025 - 01:47

Cuando metes a un lobo en una jaula y le privas de su libertad, acumula agresividad y fiereza. La energía se acumula en las patas por no poder correr. El hambre se acrecienta con electricidad en los colmillos al no poder cazar. Por eso, cuando la puerta se abre, toda esa combinación estalla. Por eso, tras pasarse un mes lesionado -y con molestias persistentes 15 días más-, los barrotes de su prisión decayeron y Sergio Carreira irrumpió en el Celta como una bestia salvaje, igual que lo hizo en verano, cuando aulló de felicidad por alcanzar la meta de su vida.

Es lo que sucede cuando le abres la jaula a un lobo. Corre, salta, muerde. Deja salir su propia naturaleza. El vigués encontró la suya propia tras mucho esfuerzo, muchas oportunidades denegadas y mucho crecimiento deportivo y personal en tres ecosistemas distintos al suyo. En Miranda, Villarreal y Elche se hizo futbolista. Pero, más importante aún, se hizo adulto. Dejó de ser lobezno para convertirse en lobo. Por eso, cuando Claudio Giráldez serró los barrotes para que se quedase en el Celta, Carreira no solo cumplió su sueño, sino que se aferró a él con uñas y dientes. Nunca mejor dicho.

Ese verano de 2024 ya nunca se le va a olvidar. El líder de la manada, su admirado Novak Djokovic, conquistó su mayor anhelo, el oro olímpico, cuando más difícil parecía, tras una operación de rodilla dos meses antes y con 37 años. Paralelamente, Carreira alcanzó el primer equipo céltico después de tres cesiones y a diez meses del fin de su contrato. Pero cuando un sueño se cumple, hay que ir a por el siguiente. Entró poco a poco hasta que llegó su primer gran día. Partido entero contra el Atlético de Madrid y fantástica actuación. Demostró que no estaba de paso. Luego vino la lesión de tobillo en el duelo copero contra el San Pedro. Un percance -otro más- para complicarle la vida.

Puede que este contratiempo hubiera dañado más a Sergio tiempo atrás. Pero este lobo ya no es lobezno. La madurez da fortaleza; la fortaleza, confianza; y la confianza, empuje para entrenar y competir. Mes y medio después, la jaula volvió a abrirse y el aullido retumbó con más fuerza. Formó parte del once titular contra la Real, en el partido más completo del curso, mejoró enormemente al colectivo desde el banquillo tanto en Santander como en Vallecas y ofreció un nivel muy alto en el Bernabéu. Y como buen lobo, cazando en manada. Siempre en equipo. Su velocidad, su profundidad, sus centros… Explota al máximo sus virtudes en favor de los demás. Pero, encima, ha minimizado sus defectos porque su crecimiento defensivo ha sido exponencial. Y, con 24 años, lo que le queda. Ha demostrado -y demostrará- que tiene sitio en un Celta canterano y de futuro. Le quedan cinco meses de contrato y seguirá luchando para ganarse esa renovación. Bien hará el club el firmársela para que todo el celtismo pueda seguir viendo lo que sucede cuando abres la jaula del lobo.

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