Ábalos, singular personaje, protector de la mujer

Publicado: 03 mar 2025 - 03:00

Hace ahora poco más de seis años, publicaba yo un artículo en estas páginas, a propósito de un sujeto de la política que había devenido en todo un personaje, como número dos del PSOE, José Luis Ábalos, mano derecha de confianza de Pedro Sánchez y secretario de organización del partido. Su carrera laboral era reducida a apenas unos meses de ejercicio en la docencia relacionada con la formación física en la escuela. Diplomado en Magisterio por la Universidad de Valencia, maestro de enseñanza primaria en excedencia, e impartió como docente por tres meses en un colegio de Cuart de Poblet. ¡Tres meses de vida laboral propiamente dicha! Pero hasta que lo expulsaron ha sido uno de los primeros espadas del partido que dice ser vanguardia y representación de la clase trabajadora. Pero no es el único.

Su paso a la política de niveles superiores, de la que viviría, estuvo marcada desde el primer momento por determinadas peculiaridades, como el hecho de lograr que, a su esposa, que era agente de la guardia urbana, se la elevara al rango de asesora del ministro del interior. Es gracioso recordar cuando en medio de los aplausos de sus camaradas proclamaba que él “era feminista, porque era socialista”. Desde luego, nadie le ha ganado en colocar y promover a mujeres en puestos a su alcance. Decía yo entonces, sin sospechar las sorpresas del porvenir, que representaba el rostro más cínico y desvergonzado del PSOE y del Gobierno. Era la imagen de su relativismo moral, de que todo es asumible si sirve a sus fines. Su última perla había sido afirmar que la violencia desatada en Cataluña y animada por Torra “era asumible”. O sea, que era asumible que se produjeran estragos, que se intentera asaltar el Parlament y que se impididera el ejercicio del constitucional derecho a la libre circulación de los ciudadanos. Pródigo en frases peculiares llegó a afirma que fuera el Estado el que se independizó de Cataluña y no al revés. O sea, que fue el Gobierno anterior el responsable de la deriva secesionista de Cataluña y no Mas, Junqueras, Puigdemont y los suyos.

De este personaje hay un vídeo delicioso donde ejerce el papel de San Juan Bautista de Sánchez, cuando éste aún no alcanzara el Gobierno. Decía Ábalos que los socialistas no tenían prisa por llegar al poder y que en modo alguno ese camino se iba a realizar con la compañía, apoyo, pacto o respaldo del independentismo. Fue como una especie de anunciación de aquella proclama que el doctor Sánchez hiciera desde la tribuna del Congreso, donde dijera que, si para llegar a la presidencia tuviera que elegir entre pactar con ERC o sus principios, elegiría sus principios. Las peripecias de Ábalos y su posterior carrera, que estos días estallan ante el Tribunal Supremo donde depone, debidamente disfrazada, una de sus amigas especiales, denotan un enfático cinismo que resulta tanto más indigno en la medida que da la sensación de que responde a un juicio equilibrado. Servirse del tinglado montado en torno al ministerio de Transportes, para colocar en un piso de lujo a una amiga, emplearla en dos empresas públicas, con sueldo, pero sin haber trabajado nunca, convertirla en compañera pagada para viajes oficiales, como ahora se descubre, rebasa todo lo imaginable y denota un espíritu enormemente creativo con la chequera del Estado.

Cuando lo apearon del ministerio, ¿a qué podría dedicarse este maestro de escaso currículum profesional? Pues no lo iban a dejar en la calle, así que le aseguraron plaza, sueldo y protección aforada en el Congreso de los Diputados por lo que pudiera sobrevenir. Y qué bien le vino para tener un medio de vida y ahora, pese al trance que atraviesa, lo haga con un especial paraguas protector, pese a todo. De todos modos, no nos preocupes. Ábalos no sabe nada de lo que ocurría a su alrededor. Los magistrados del Tribunal Supremo le abrieron el 7 de noviembre de 2024, al ver indicios de cohecho, malversación, tráfico de influencias y organización criminal. Leopoldo Puente, magistrado del Tribunal Supremo, que instruye la causa del caso Koldo por la supuesta adjudicación irregular de contratos de mascarillas y material sanitario durante la pandemia, impuso el 20 de febrero de 2025 diversas medidas cautelares a José Luis Ábalos, entre otras: retirada del pasaporte, prohibición de abandonar España, y obligación de comparecer cada quince días en el juzgado, mientras continúe en calidad de investigado. Y ahora sale su protegida y cuenta y no para. También es mala suerte.

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